07 julio, 2008

Logroño-Vitoria-Logroño 1º Día (10 Ciclistas)

Logroño-Vitoria-Logroño (1ª parte)

Crónica by Juan

5 de julio de 2008

Distancia: 81Kmt.

Acumulado 2008: 1453Kmt.

Desnivel acumulado: 1817Mts.

Perfil

IBPindex: 145.19

Enlace track

Imagen Compegps 1

Miguel Angel, Mario, Jesus Delcampo, Juan, Fernando Manero, Javi, Jorge Muro, Javi “solera”, François y Victor.

..........Y por fin llegó el día tan esperado.

Parece que esta vez, tras varios intentos, si se va a hacer realidad la aventura Logroño-Vitoria-Logroño en B.T.T. o, como todos la conocemos, la LoViLo.

Puntuales a la cita (7 de la mañana) acudimos algunos de los que nos embarcamos en esta historia –Víctor, Javi Lasanta, Javi Bartolomé, Mario, Fernando Manero, Juan, Jesús del Campo y Miguel Ángel- y también, sorprendentemente, aparece Jorge Muro que ha decidido acompañarnos durante un largo tramo de esta ruta.

Nos falta François que por problemas de logística no puede bajar a Logroño lo que hace que haya un cambio de planes y, en vez de ir a Laguardia por Oyón, vayamos por Fuenmayor. Aquí se une a nosotros.

En esta primera jornada intensa de B.T.T. vamos a dirigir nuestras pedaladas hacia Vitoria a través de un GR. Concretamente el GR-38, llamado Ruta del Vino y del Pescado.

(Si alguien está interesado en conocer detalladamente este GR, en la página http://www.elbauldelosrecuerdos.com/index_archivos/gr-38.htm podéis encontrar amplia información del mismo, fotos y, si lo deseáis, os podéis descargar en formato pdf el libro “Ruta del Vino y del Pescado-GR 38”).

El cielo está despejado y la temperatura es muy agradable para pedalear.

Llegamos a Fuenmayor por el “Camino Viejo” y de aquí a Laguardia por unas pistas conocidas. Antes de llegar a esta localidad enlazamos con el trayecto que en un principio teníamos previsto.

De Laguardia nos enfilamos dirección norte para afrontar la primera dificultad montañosa del día. Tenemos que pasar al otro lado de la Sierra Cantabria y lo hacemos por el “Puerto del Toro”. La subida es muy dura. Al principio por pista que en bastantes tramos tiene el suelo descarnado y pedregoso por las aguas y, suponemos, por el paso de algún vehículo motorizado. La pista se torna en senda con piso calizo que en sus últimos metros resulta imposible pasarla montados sobre las bicicletas.

Las vistas desde aquí arriba son impresionantes.

Cumbreamos, un breve llaneo e iniciamos el precioso descenso hacia Lagrán por un espectacular hayedo. Paramos en alguna ocasión para inmortalizarnos delante de alguna de las “Carboneras” recuperadas que hay por esta zona.

En Lagrán hacemos la primera parada técnica del día. Tomamos algo de alimento y seguimos nuestra ruta. Aquí Jorge se despide de nosotros y regresa a Logroño por Bernedo.

Nosotros, siguiendo siempre el GR, nos adentramos en otro frondoso bosque de hayas con una subida que, después de lo que acabamos de pasar, se nos hace cómoda. Estamos ahora en el territorio burgalés del Condado de Treviño. Descendemos hacia Laño en donde paramos para coger agua y hacernos unas fotos.

Y así, poco a poco, transitando por una senda que en varias ocasiones nos obliga a descabalgar de nuestras bicis para remontar unos cuantos escalones, llegamos a Albaina. Ahora recorremos algunos tramos de pistas en buen estado que nos permiten rodar a buen ritmo.

Nos encontramos a un grupo de ciclistas beteteros -entre ellos dos chicas. ¡¡¡Qué suerte tienen algunos!!!- que estaban esperando a un compañero que se había extraviado (¿a qué me recordará esto?). Charlamos con ellos un rato y nos cuentan que van en varias etapas desde Oyón hasta Lekeitio. Tras el infructuoso intento de algún O.R. de quedarse con este grupo (por las chicas), nos despedimos de ellos pero más adelante nos volveremos a encontrar.

La ruta desde aquí es un continuo sube y baja.

Y llegamos a Saseta. Aquí realizamos la segunda parada técnica de la jornada. Agua, alimentos sólidos, fotos, etc. Mientras estamos moviendo el bigote pasa el grupo que antes habíamos saludado. También otros ciclistas –la ruta está muy transitada- que se quedan prendados de nuestras bicicletas.

Proseguimos nuestra marcha y nos adentramos –ya en territorio alavés- en una de las zonas más bonitas del día: El “barranco de Oquina”. Pedaleamos por una frondosa senda ascendente, entre un desfiladero, que va paralela al “Río Ayuda”. La senda está constantemente sembrada de escalones naturales de roca. A nuestra izquierda el río con innumerables cascadas y pozas.

Al poco enlazamos con el grupo conocido. Aprovechamos para hacer unas fotos, meter espuma a una de las ruedas de la bici de François y echar un vistazo a la patilla del cambio de la bici de Javier Lasanta que, debido a una desafortunada caída -sin consecuencias físicas- producida momentos antes, se le ha doblado algo.

Nos despedimos –esta vez ya definitivamente- de este grupo de ciclistas y continuamos nuestra marcha ascendente hasta Oquina por este paraje espectacular.

Siguiendo los consejos de nuestros amigos ciclistas salimos de Oquina por un corto tramo de carretera evitando unos metros de GR que, al parecer, debe estar intransitable. Enseguida retomamos nuevamente el sendero y, a partir de aquí, conviviremos con el líquido elemento. Antes, un pequeño error de orientación, nos obliga a pasar varias veces nuestras bicicletas por encima de unas alambradas, en medio del bosque, hasta encontrar la senda correcta.

Atravesamos un pastizal y afrontamos otra –de tantas- subidas para, a continuación, iniciar un descenso hasta Andollu por un precioso bosque de hayas, pinos y quejigos. Este tramo, debido a la cantidad de agua que tiene acumulado el monte, es ciclable en un 70% y navegable el 30% restante. Bosque, arroyos, barro, sendas y ríos se unen en perfecta armonía. Vadeamos varios arroyos y nos llenamos de barro pero, aun así, disfrutamos.

Y por fin llegamos a suelo seco dejando atrás esos maravillosos montes alaveses.

Unos metros antes de llegar a Andollu abandonamos el GR y tomamos a nuestra izquierda una vía verde que, como un tiro, nos va a dejar a la entrada de Vitoria.

Llegamos a la ciudad y enseguida sale a nuestro encuentro una agente motorizada de la policía local (Alicia*) que, ante el asombro de mis compañeros, nos lleva escoltados por las calles de Vitoria hasta la misma puerta de nuestros apartamentos.

Y aquí, minutos antes de las tres de la tarde, después de recorrer 80 kilómetros por montes durante más de seis horas de pedaleo, termina la primera parte de nuestra historia betetera.

Pero el día no había terminado.

*Alicia es una estupenda amiga -para la que me faltan calificativos- que conocí en junio de 2003 cuando realizaba uno de mis viajes a Santiago. Ella, junto con una amiga, también pedaleaba hacia la ciudad del Santo.

Pues bien, como decía antes, el día no había terminado. Llegamos a los apartamentos (de lujo) y nos distribuimos en ellos. En uno Víctor, Javi Lasanta y Juan; en otro Javi Bartolomé, Fernando Manero y Mario; y en el tercer apartamento Miguel Ángel, Jesús del Campo y François.

Previamente, el día anterior, François llevó al alojamiento nuestros reducidos equipajes.

En el mismo edificio se alojaban también un montón de moteros que tenían una concentración de Harley Davison.

Nos pegamos una ducha rápida pues nos estaban esperando en un bar que Alicia nos había reservado para comer.

Ensaladas, espaguetis como para una boda, filetes, cervezas, cafés y orujo sirvió para dejar satisfechos a nuestros estómagos, aunque alguno todavía al final untaba hasta el mantel.

Regresamos a los apartamentos y mientras unos se quedaron descansando otros nos fuimos a dar un maguerazo a nuestras bicis. Después, ya todos juntos, compramos en un supermercado todo lo necesario para desayunar al día siguiente y para hacer unos bocatas. Dejamos preparados los bocatas y nos fuimos dando un paseo hasta el centro de la ciudad en donde habíamos quedado con Alicia y su chico (Guti) para cenar.

La tarde-noche en Vitoria estaba fresca. Algunos compraron en los chinos chubasqueros para el día siguiente, por si acaso. Buscamos algún cajero automático y entramos al Corte Inglés a comprar espuma antipinchazos.

A la hora acordada llegaron nuestros amigos alaveses al bar donde habíamos quedado y nos fuimos a cenar a un restaurante que también habían reservado.

La cena estupenda. Risas, historias, recuerdos y algún que otro ojillo que se cerraba. En nuestros cuerpos hacía mella el cansancio por la paliza en bici. Acabamos el cubata de orujo de hierbas que nos pusieron y de recogida para casa. Nuestros amigos Alicia y Guti nos invitaron al Rioja que consumimos en la cena, a los cafés y al orujo. Infinitas gracias por todo.

Nos llevaron a los apartamentos en sendos coches (todo un detallazo), despedidas, besos, abrazos y ¿hasta cuando?

Todos a la cama pasada la media noche y en nuestras mentes, con el recuerdo de cómo fue el último tramo de esta ruta de hoy y con el cielo amenazante de lluvia, el temor e incertidumbre de cómo será la de mañana.

Y resultó que.........

FOTOS AQUÍ

4 comentarios:

vitinbtt dijo...

¡¡¡Menudo fin de semana!!!; las rutas han sido espectaculares; como dice Juan, de las mejores que he realizado, pero lo mejor de todo ha sido el compartir esta experiencia con amigos tan geniales.

Miguel Ángel dijo...

Solo hay un comentario, me parece poquísimo, para el rutón que nos metimos pal cuerpo, dos etapas de las buenas, eso sí, buen con un buen ambiente y excepcionales compañeros

Anónimo dijo...

Que bonito: hayedos en los que se hace de noche, caidas , chicas, bicis al hombro...grndes comilonas, cubatas.
Hasta yo estoy gozando y eso que no fui.
Y la vuelta uf.... ni te cuento:totalmente ciclable, Izki, Bernedo.... una pasada.
Saludos, Ricardo

Anónimo dijo...

ejem ejem

muuu estoooo puesss a ver que decir:

fotos espectaculares e impresionantes pero.......

de bici nastisdeplactissi la habeis echo la mitad de la ruta a pata.

parece mentira que los repetidores nos vayamos a andar en bici y los primeros de la clase a andar al monte,

ap y el modelito del cuñao pa que era??? para ver si se le peguaba algo de fernando manero.

En fin, menos chorradas y mas andar en bici.
fmd. Señor The Pooh