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09 julio, 2008

Logroño-Vitoria-Logroño 2º Día (9 Ciclistas)

Logroño-Vitoria-Logroño (2ª parte)

Crónica por François

6 de Julio de 2008

Distancia: 78Kmt.

Acumulado 2008: 1531Kmt.

Desnivel acumulado: 1670Mts.

Perfil

IBPindex: 155.56

Enlace Track

Imagen Compegps 1

Victor, Jesus Delcampo, Fernando Manero, Mario, Miguel Angel, Javi, Juan, François y Javi “solera”.

Una jornada de auténtica bicicleta de montaña.

Domingo 6 de Julio de 2008, 6h15 de la mañana: suena un móvil-despertador de uno de mis compañeros de apartamento. Con más pereza que nada, saqué un pie de la cama para afrontar este nuevo día de pedaleo. Sumando los efectos de dormir en cama extraña y del agotamiento del día anterior, no había dormido muy bien, pero al menos había descansado.

Al poner el pie en el suelo enseguida advertí las agujetas del día anterior y en cuanto me senté a desayunar noté lo destrozadas que estaban mis posaderas.

Con unas buenas magdalenas y un reconfortante café con leche, nos reagrupamos hacia las 7h00 todos los miembros de esta mini-aventura en la puerta del apartahotel. Foto de rigor y todos a pedalear.

Salíamos de Vitoria dirección a Mendiola y tras superar los “Montes de Vitoria” y pasar por Monasterioguren y Ullibari de los Olleros, llegamos a Okina. El trayecto elegido hoy era muchísimo mejor que el del día anterior. No había ningún tramo navegable y fue 100% ciclable. A pesar de ello estábamos todos mojados: El “Siri-Miri” se encargó de ello. Todavía no lo había mencionado, pero el día amaneció gris, cubierto de nubes y con una temperatura nada veraniega. Los que estamos acostumbrados a Vitoria no estábamos extrañados de la meteorología propia de la zona, y por ello veníamos preparados para ello, pero alguno echó en falta un buen maillot de manga larga y un buen chubasquero. No llovió, pero la niebla, el siri-miri y el agua retenida en las hojas de los árboles, consiguió que nos mojáramos. De todas formas la baja temperatura se aguantó con el calor de las subidas.

Nuestro amigo Fernando nos hizo una no-demostración de cómo ponerse un “chubasquero” comprado en los chinos. No le encontraba las mangas al trozo de plástico. Menos mal que otro oerriano, más acostumbrado a comprar artículos del lejano Este, le enseñó por dónde meter la cabeza. A partir de entonces Fernando se transformó en un ruidoso fantasma azul.

Seguíamos el track marcado por otro O.R. que realizó este trayecto unos años atrás: Luisma. No nos costó seguirlo y salvo en un par de ocasiones que tuvimos que volver sobre nuestros pasos, no nos desviamos de la ruta.

A la salida de Okina, en vez de tomar el desfiladero por el que habíamos venido el día anterior, y para evitar que el Sr. Lasanta se volviera a caer, tomamos un camino hacia la izquierda que ascendía al monte Capilduy. Fue una ascensión larga y para mi dura. Pasábamos de los 600 m hasta los 1.100 m. Hacia los 900m, Jesús pisó una aglomeración de pinchos que acabaron con su rueda trasera. Mientras cambiaba junto a Víctor la cámara, el resto aprovechamos para dar el primer bocado a los sándwiches preparados el día anterior. Una vez coronado Capilduy, y tras pasar una valla nos metimos en los montes de Izkiz. Montes y bosques que no abandonaríamos hasta llegar a Bernedo.

Manteniéndonos a unos 1.100 m y tras resolver un embrollo que se hizo Luisma en su día, llegamos a un precioso cortado del monte. El cortado lo bajamos por un sendero a media ladera, digno de una buena salida de btt. Desde allí y hasta llegar a Arlucea fuimos bajando por un sendero técnico, excepto el último tramo que se convirtió en una pista de bajada rápida. Tan rápida que a los primeros nos costó parar en la valla que avistamos al dar la última curva.

En Arlucea hicimos la primera parada oficial, para hicarle el diente al fabuloso emparedado de jamón, queso y mayonesa, preparado por un maravilloso y estupendo oerriano (je, je). También aprovechamos, al encontrar una maguera de agua, a eliminar todo el barro acumulado. Decir que en esta vertiente de los montes, la temperatura era mayor y las nubes más altas, por lo que las pistas y senderos estaban secos.

De Arlucea, volvimos a subir por las faldas de Capilduy y nos dirigimos a Apellániz. Allí paramos a comer un poco de fruta y a llenar los Camelback.

Desde Apellániz a Kintana atravesamos todo el bosque de Izquiz. Un precioso paraje protegido y que a pesar del cansancio acumulado es digno de disfrutar. Sendas que serpentean por robledales, con un suelo arenoso y húmedo que amortigua el ruido de nuestros rodares.

De Kintana a Bernedo fuimos por carretera y pista, y ya en Bernedo hicimos nuestro último alto antes de afrontar la última subida de la aventura. Seguimos el camino marcado por nuestro líder Juan, un camino de subida potente a la izquierda de la carretera. Una vez llegados a la brecha que nos comunicaba allá en lo alto con La Rioja, a todos se nos esbozó una sonrisa, empezando a saborear el cumplimiento de nuestro objetivo.

Fernando nos deleitó con una caída en parado, caída que le impidió por primera vez en todo el fin de semana el llegar el primer a cualquiera de las metas intermedias. Como le debió doler en su orgullo aquella caída. Para el resto del grupo nos sirvió para echar unas buenas carcajadas.

Desde allí, ¡¡¡sálvese quien pueda!!! Iniciamos todos un descenso vertiginoso dirección a Logroño, con un pequeño reagrupamiento forzoso por un pinchazo de Fernando. Nos quedamos todos a acompañarle. Todos excepto su contrincante: Juan, quien no quiso esperarle y ganar así la etapa de llegada a Oyón.

De Oyón a Logroño hicimos una llegada neutralizada, en la que todos con el sentimiento del deber cumplido y de la meta alcanzada, íbamos ya recordando cada uno de los buenos momentos vividos en estos dos días.

Una foto para la posteridad al pie del puente de piedra y un gran abrazo de hermanamiento antes de dispersarnos por la ciudad en dirección a nuestros hogares.

Como alguno comentaba: Hemos vivido todos un momento histórico de O.R.

Una buena aventura de 9 amigos que se saldó únicamente con tres pinchazos y una patilla de cambio doblada (y vuelta a enderezar). ¿Qué más queremos?

No puedo contaros más anécdotas de las acontecidas en esta ruta de vuelta, pues casi toda la ruta, estuve pedaleando muy por detrás del resto del grupo, así que no me enteré de alguna que otra caída leve que hubo. Pero puedo presumir de no haber parado en ninguna de las paradas de reagrupamiento que hubo: Cada vez que llegaba, había que salir otra vez. No me extraña que llegara tan machacado a casa. Y seguro que en quince días no podré volver a sentarme en el sillín de la bici.

FOTOS AQUÍ

5 comentarios:

Anónimo dijo...

François: Pues sal sin sillín.
P.D.: Felicidades LuisMa por el recorrido.
Un 10 a todo/s.
Juan

Anónimo dijo...

Ah!, y no paré a auxiliar a Fernando porque cuando pinchó iba -por fin- detrás mío, sufriendo como un cabr..... y no me enteré. Noté que, a lo lejos, me decía algo, pero no sabía si se estaba acordando de mi familia por lo blandito que le estaba dejando o qué coño me estaba diciendo.
"Las cosas no son cómo empiezan, sino cómo acaban" Juan.

Anónimo dijo...

Enhorabuena atodos sois unos artistas.
Saludos, Ricardo

Anónimo dijo...

Gracias a todos por el fin de semana tan genial, los organizadores os lo habéis currado hasta el más mínimo detalle, un 10 Nos han respetado las averías y las caídas. Gracias Françoise por limpiar y reparar mi bicicleta mientras yo dormía, te la debo.

Apuntadme para la II LoViLo.

Cual vulgar quinceañera desde un "ciber" junto a la playa, J.Lasanta.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por la paliza que os habeis metido.
Me dió mucha rabia tener que dejaos en Lagrán y volver para Logroño, y mas sabiendo lo bónita que era la ruta que quedaba. Otra vez será.

Jorge