09 diciembre, 2018

La Fonfría (15 Ciclistas)



2 de diciembre de 2018
Distancia: 106km
Desnivel acumulado: 1718mt
IBPindex: 128


Crónica by Alvaro

Igor San Juan, Santi, Dani “Venezolano”, Javi, Fran, Saul, Pepe, Miguel “Cuñao”, Ricardo, Israel, Toño, Diego “Buitre”, Jero, Luis y Alvaro
Tras unos cuantos días sin poder salir con la cuadrilla, estaba deseando de que llegase el domingo para disfrutar de un rutón como es de costumbre es este nuestro grupo.
Pero el despertador y yo no nos llevamos muy bien y apurando apurando casi me quedo en la cama. A todo correr, porque en este grupo cada día se sale más rápido y puntual, me toca ir búsqueda y captura de un buen nutrido grupo de jabalís dispuestos a disfrutar de una mañana de otoño con sus btts.

El Camino de Santiago nos marca la dirección para abandonar tierras Riojanas y dirigirnos a mi amada provincia; Burgos, cuna del buen comer, lechazo, morcilla y vino por doquier ( hay que hacer patria jjjj ) el grupo unido avanzamos sin apenas cruzarnos con peregrinos ni demasiado barro.
Ya se empezaban a oír las primeras voces a cerca del futuro cronista, los medias rutas, los escapistas del enduro y los carreteros. Temas de conversación habituales y necesarios en una ruta con este comienzo de pistas y asequible recorrido.

Empieza el aire de cara y todos rezando para que no cambiase a la vuelta hacemos piña y seguimos dirección al alto de San Antón.  Un poco antes de llegar a Azofra Santi, Igor, Javi y Dani  se dan la vuelta para no demorar su llegada a Logroño. La previsión de la cúpula para la ruta era de cinco horas  y decidieron retirarse a tiempo.

Paradita en el pueblo para recuperar líquidos y tomar un cafecito y a seguir  con el camino. Dejamos atrás los campos de trigo y empezamos las subidas, la primera dirección Cirueña, que da acceso al campo de golf. Jero y Luis que están más fuertes que el vinagre marcan ritmo de subida y poco a poco nos agrupamos para cruzar la urbanización y seguir nuestro camino a Manzanares de Rioja, cercano al robledal que da acceso a la pista para subir a la torre de vigilancia de la Fonfría.

Pepe da la señal  y deja vía libre para la subida. Un camino entre robles y hayas increíble, hojas por el suelo, un firme buenísimo, poca inclinación y a nuestra izquierda un arrollo de agua directa de la montaña. Todo idílico hasta que el camino da acceso a una pista, las hayas se convierten en pinos, la inclinación ya no resulta tan agradable y el arrollo pasa de estar a nuestra izquierda  a la derecha. Con paciencia vamos llegando al nevero que queda justamente debajo de la torre de vigilancia.

Fotos, selfies y cuatro mordiscos hacen recuperar las fuerzas para afrontar la bajada hasta la fuente de Pazuengos donde nos encontramos con un nutrido grupo de senderistas que acababan de terminar parte de su recorrido por el GR. Comentando la suerte que habíamos tenido de no tener que cruzarnos a semejante tropa, Pepe compartió con todos sus orejones y como buenos fieles de la misa dominical tomamos y comimos para comenzar la senda que está entre el antiguo horno comunal y una tapia de piedra.


Pusimos marcha entonces al Gr, que con algo de barro al comienzo, pero bien advertidos por Isra pudimos superar sin mayor complicación. Un poco de sube y baja y ahora si Rock and Roll.
Bajada preciosa, quizás con demasiadas hojas que nos impedían ver la piedras en la senda, incluso el propio recorrido.  Pero una vez fuera del encinar disfrutamos como niños, el terreno perfecto y la sensación de todos era que la senda estaba más limpia que las últimas veces. Quizás fruto de los endureros fotógrafos que nos encontramos en uno de los tramos. 
Después de haber soltado adrenalina tocaba la vuelta. Menos mal que no había cambiado el aire porque estábamos todos tostaditos. Unas cuantas paradas en Nájera para buscar una fuente que resultó imposible encontrar y finalmente tuvimos que recurrir a una de las tomas de agua que ponen los dueños de las fincas cercanas al Camino de Santiago para avituallar a los peregrinos.
Con paso ligero llegamos a Logroño sanos y salvos aunque con un hambre ciego, gracias al rutón que nos habíamos metido entre pecho y espalda y al olor a carne a la brasa al pasar por la grajera.
PD:
Mención especial para el señor Ricardo que es el tío con los huevos más gordos y negros.
A Miguel por compartir con todos su almuerzo.
A Pepe por guiarnos cual mesías.
A Israel por ser otro candidato al premio huevos gordos.
A Jero  por enseñarnos a trasladar todas las posiciones del kamasutra  al mundo de la fotografía.
A Luis por enseñarnos que todo es posible. Llegar un domingo a las tres de la ruta estando tu mujer en casa también.
A Diego por ser el tío que más resiste sin vestir esta elegante y fantástica equipación. Aunque sabe que se le quiere igual.
Y al señor Antonio por su arrojo, arresto y su indiscutible TALLA de Portento.
A Santi, Javi, Saúl, Igor y Daniel solamente darles el pésame por haberse perdido tremenda bajada y vistas en la subida a la torreta. Otra vez será amigos.
Otro éxito de la cúpula. Gracias.






28 noviembre, 2018

Senda Carraspana-Senda Cañero (24 Ciclistas)


18 de noviembre de 2018
Distancia: 46km
Desnivel acumulado: 860mt
IBPindex: 70


Crónica por Ricardo “Barrankas”

Me tocó, así que a darle al teclado y a callar. Intentaré reflejar lo que este pasado domingo aconteció en nuestra habitual salida de mtb.
  Esta vez cambiamos nuestro lugar de cita habitual (la gasolinera de las Gaunas) por las bodegas Franco Españolas ya que nuestra ruta transcurre hoy, como dice el titular, por el ya súper conocido por todos “León Dormido”. 

  A las 8 de la mañana nos juntamos esta vez, una buena cuadrilla, a saber: Víctor, Pepón, Fran, Dieguito, Bartolo, Toño, Israel, Saúl, Luis, Jero, Álvaro, Igor, Pablito, Ramón, Santi, Rober, Jorge, Iñaki, Félix, Diego, David, Raúl, Pablo y un servidor Ricardo.


  Entre saludos se pasa un rato y arrancamos un poquito tarde. Vamos en dirección Oyón, charlando animadamente, hasta que llegados al pueblo y salimos del asfalto, como si tuvieran que ir a apagar algún fuego, algunos empiezan a arrear y el grupo se rompe.


 El camino ya conocido por todos, no tiene ninguna dificultad, va picando un poco con algunos pequeños toboganes, algo de piedrilla suelta en algunos tramos y media docena de charcos que suelen aguantar hasta en Julio. No deja de acompañarnos, como casi siempre al ciclista, nuestro “amigo” el viento. Esta vez, de las pocas, nos da lateral y algo favorable lo que se agradece en buena medida.
  Un pequeño susto se lleva Víctor, al evitar uno de estos charcos una rama de las zarzas de al lado le engancha y apunto esta de darse un baño.

 Cada uno a su ritmo vamos acercándonos a lo que se llama la casa rural, no sin antes saludar a los “pros” que bajan a buscarnos, yo creo que por no quedarse fríos esperándonos. En este punto el amigo Israel decide darse la vuelta, al parecer no se encontraba muy bien del todo. Una pena porque desde aquí era ya casi todo favorable. Hemos consumido una hora más o menos en llegar hasta aquí, ahora un tramo algo técnico y luego a disfrutar.


 Tenemos hasta La Población unos 400 metros, igual menos, en los que hay que aunar técnica, fuerza y pericia. Primero el camino es de hierba con alguna piedra escondida, luego se convierte en escalones de piedras y más piedras hasta llegar a la fuente y de este punto hasta el pueblo aumenta la pendiente y vuelve a ser de hierba que se agarra de una manera bárbara. A todo esto hay que sumarle el estado en el que se encuentra hoy, a causa de la niebla que ya nos engulle esta totalmente húmedo y patina que se jode. De esto puede dar buena fe cualquiera, pues no se si alguno subió todo montado, pero en especial Ramón que dio con sus huesos en tierra en el tramo de escalones, aunque afortunadamente sin ninguna consecuencia para su integridad.



 Una vez todos reunidos en el pueblo nos hacemos la foto de grupo con la iglesia y sus pórticos de fondo, comemos algo y a continuar.

 Salimos hacia las antenas. A partir de aquí todos con las luces traseras dadas para no perdernos. La primera parte sin novedad hasta que entramos en el hayedo. La niebla ha ido en aumento, el viento también y el agua que nos cae no sabemos si es producida por éste al mover las ramas o es que está lloviendo.
 Pero como una cosa no quita la otra la otra he de decir que estaba, como todos los hayedos en esta época, realmente precioso y una alfombra de hojas multicolores nos permitía transitar con nuestras monturas sin mucha dificultad.



  Después del primer tramo del camino que da la vuelta al León, en un claro, paramos. Vamos a hacer la primera de las tres sendas que prácticamente tenemos encadenadas.
  Es la senda “carraspana” en honor a quien nos la enseñó. Desde el punto en el que nos encontramos, a la izquierda, se adentra en el hayedo y sin ninguna dificultad zigzaguea entre las hayas, muy divertida y sin peligro hasta llegar a unos pequeños escalones naturales en los que se prepara un tapón al bajarse la gente de sus monturas. Alguno nos enseña como se baja todo montado, artistas hay pocos pero como decía el otro “haberlos, hailos”.



 No tiene, como digo, dificultad pero el amigo Toño, yo creo que por no ser menos, tiene su susto particular y se engancha en una rama haciéndose una avería bastante decente en la oreja y parte del pómulo, dejándole la parte del rostro ensangrentado. Todavía nos preguntamos como le pudo pasar teniendo como tiene una maestría innata para evitar esos sustos con sus espectaculares patinetas. Ponemos fin a esta senda con una pequeña rampa de salida que nos dejara al lado del depósito, cerca ya de la carretera, donde comenzamos la segunda senda.


Ésta va paralela a la carretera y la llamamos “de las palomeras”. Si la anterior no tenía dificultad esta mucho menos. Son dos toboganes encadenados, que si se tiene un poco de fuerza se suben sin ningún problema, siendo, aunque corta divertida, para acabar justo en la curva de la carretera, donde eso si, siempre tiene que haber alguien para avisar de que no hay peligro y no vienen coches.


 En esta curva nos enfilamos hacia los aerogeneradores por la gran pista de tierra para a los pocos metros meternos a la derecha y ciclar la última de las tres sendas.



  Es la senda “cañero”. Una senda que por su nobleza se puede hacer a una buena velocidad, súper divertida y nada peligrosa, aunque ayer tenia algo de “barrillo” de ese fino, consecuencia de lo que escupía la niebla, que hace que te puedas dar algún buen susto. 
  Acabada la senda, salimos a una gran pista que hacemos a buena velocidad, un poco de frío en la bajada, pero es una pista que invita a ello y aunque quieras no puedes evitarlo. Esta pista nos deja en el bonito pueblo de Labraza. Por fin hemos dejado la niebla atrás, cosa que es de agradecer.


Desde aquí tenemos que ir a Viana. Ir, si, pero no volando.
Dejamos la carretera para coger los caminos comarcales. Todo favorable, alguna risa con alguno que se equivoca de cruce, y a una velocidad bastante considerable, evitando algún charco de barro y sin ningún contratiempo nos presentamos en Viana en un “pis pas”.
 Salimos de Viana, cruzamos la carretera de Moreda y llegamos al lado de la N-111 donde nos unimos al Camino de Santiago, ya a las puertas de Logroño. De repente, ¿que ven mis ojos? Es Israel ha estado toda la mañana dando vueltas y ha salido a nuestro encuentro. (Con tal de no volver a casa ya no sabemos que hacer).

  Un último esfuerzo y se acabó la ruta. Nos queda subir un repecho del Camino que nos dejará, ya ahora sí, en casa.
Sí, sí, ¿pero en casa de quién?
En casa de nuestro amigo Fer. Hoy tenemos almuerzo. Y que almuerzo señores. No me voy a poner a decir lo que había, puesto que no acabaríamos nunca, sencillamente había de todo. Como cada año y en dos palabras (que diría otro) IMPRESIONANTE.

Lo que en aquel zulo (como alguno lo ha denominado, aunque de zulo nada) aconteció queda para los que allí estuvimos. Como siempre, risas, chanzas y bromas no faltaron.
Otro gran día de MTB con grandes amigos.
 Si algo se me quedo en el tintero lo siento, son las prisas.
Salud,
Barrancas.






24 noviembre, 2018

Mantible eXtrem Plus (18 Ciclistas)




11 de noviembre de 2018
Distancia: 50km
Desnivel acumulado: 873
IBPindex: 55


Crónica por Santi “El Nuestro”

Tomás, Miguel Angel, Santi, Pepón, Igor San Juan, Fran, Pablo, Israel, Miguel “cuñao”, Eduardo “Ayuntamiento”, Javi “Pinchazo”, Vitin, Jero, Toño, Dieguito, Javi, Luis.

Otro domingo más acudimos puntuales a la hora señalada para disfrutar de este veneno que tenemos metido en el cuerpo y aun lloviendo toda la semana ahí estamos impacientes esperando la ruta que nos espera hoy.


Decidir la ruta hoy no es fácil, el terreno está muy embarrado y elegir el recorrido no es sencillo. La opción elegida fue repetir la cicloturista del Mantible, añadiendo un par de sendas mas, ya que el domingo pasado hubo gente que no pudo hacerla y fue una cicloturista muy bonita.

A las ocho y cinco arrancamos dirección el burro de oro pero cuando empezamos a subir nos desviamos a la derecha para buscar "la senda del huevo" que nos lleva a media ladera hasta llegar a un paso donde nos tirarnos por otra senda con un suelo muy resbaladizo que el jinete que va abriendo camino en una curva la toma como puede y acaba con sus huesos en el suelo, el resto con la lección aprendida lo pasamos como buenamente podemos. 


Continuamos por asfalto hasta Villa Carmelo (famoso punto de reuniones gastronómicas) donde hacemos otra senda que nos lleva hasta un camino asfaltado, en este punto comenzamos el recorrido de la cicloturista, lo recorrido hasta este momento no se hizo en la ciclo pero no podíamos dejar estas sendas sin disfrutarlas. A partir de este punto el recorrido es similar al recorrido de la cicloturista.



Seguimos nuestro camino bordeando el antiguo vertedero, pasamos la perrera municipal y poco a poco vamos ganando altura para llegar a la senda del torreón. En esta senda la lluvia y la orientación norte hace que el terreno este muy resbaladizo. Diego baja dando una exhibición de pilotaje y yo que voy detrás me creo que también lo puedo hacer pero lo que hago es pegar un patinazo de órdago y acabar rebozado de barro, Pepe lo intentó y lo consiguió aunque las maneras no fueron muy ortodoxas jejejeje. Tengo que resaltar que tenemos una vista impresionante de todo el valle del Ebro cubierto por una tupida niebla.

Continuamos nuestro camino por la senda que nos baja al cortijo, cogemos agua en el barrio y sin más nos vamos en busca de la siguiente senda.


 Dejamos atrás el sol y nos metemos en la senda del meandro del puente Mantible, (solo queda un recuerdo de lo que en su día fue) disfrutamos de la senda y nos vamos en busca de la subida más dura que tenemos por los alrededores de Logroño "la imposible", bonito nombre para una subida. Pues allí nos presentamos la cuadrilla con ganas de luchar mano a mano con ella pero en esta ocasión no pudimos doblegarla y tuvimos que arrodillarnos ante ella. La dejamos atrás y bajamos hasta la fuente del cementerio de Fuenmayor donde bebemos y comemos hasta saciar nuestro apetito.







Con los bidones y la barriga llenas continuamos nuestra ruta por un camino en ligera subida que pronto empieza a ganar desnivel hasta el punto de hacernos apretar bien los dientes para no echar pie a tierra. Superado este tramo llegamos hasta la parte alta del circuito XCO de Logroño, lo bordeamos y llegamos hasta el inicio de la favorita, para quien no la conozca es un Bike-park a cinco minutos de Logroñono que saboreamos y disfrutamos incluso con los tramos embarrados que por sorpresa nos encontramos en nuestro camino. 

En este tramo también hubo quien acabó buscando no sé que entre los matojos. Degustada esta senda sin más incidentes nos vamos a por la siguiente pero antes subimos el rampón que bordea el campo de entrenamiento de la Guardia Civil, en esta ruta no hay medias tintantas, las sendas impresionantes nos llevan a unas rampas casi imposibles, destacar que en esta rampa vemos desniveles del 33%, creo que cualquier comentario sobra.



La mañana va pasando y la ruta va llegando a su fin, solo nos queda volver a Yague por la senda de Valdegastea, otro sendero impresionante a tan solo un par de Kms de Logroño. Terminada la ruta y como es costumbre parte de la cuadrilla se van a por sus huevos con jamón y el resto vamos a lavar las bicis y charlar sobre las anécdotas de la ruta con un café entre las manos.

No recuerdo cuando fue mi última salida con la cuadrilla pero seguro que ha pasado demasiado tiempo sin compartir estos momentos tan intensos que se viven sobre lo que mucha gente solo ve unas ruedas con unos pedales, un manillar y un sillín pero que para otras personas esas mismas ruedas son simplemente una forma de vida.