09 abril, 2020

Aldera-Luezas-Bonita (14 Ciclistas)





8 de marzo de 2020
Distancia: 51km
Desnivel acumulado: 1200mt
IBPindex:110



Crónica por Mikael.


Oscar, Santi”Moncalvillo”, Ramón”Moncalvillo”, Javi, David, Roberto, JoseRa, Israel, Mikael, Vitín, Ana, Luis, Toño y Miguel Angel.


Damas y caballeros, ha llegado el momento que estaban esperando. La última crónica de la última salida oficial previa a todo este periodo de confinamiento al que nos obliga el famoso Coronavirus.


Todo empieza en la gasolinera a las 8 am, donde vamos llegando todos y Don David hace el sorteo a “dedocracia” para elegir al cronista de la jornada. Saca su móvil, echa sus sospechosas cuentas y mirando por encima de las gafas me busca con su mirada. Me ha tocado. Así que con alegría voy a redactar lo que sucedió.


El día está fresco pero completamente despejado y sin viento. Un día de esos que al principio hace frío pero que en cuanto pasan un poco las primeras horas se queda un día perfecto para la bici.



Nos juntamos entre 15 y 20 ciclistas entre las que hay, al menos para mí, algunas caras nuevas. Vamos hacia Alberite a ritmo cómodo, cruzamos el pueblo por el barrio de Las Bodegas y vamos hacia La Unión por el que al menos Strava llama Camino de Soma. Aquí, como siempre, el ritmo se pone más alegre y va estirando el pelotón. En concreto, yo me quedo último. No tengo mi mejor día ya que la víspera había tenido una comida de primos en la que el agua escaseó. Al contrario que el vino.



Reagrupamos en La Unión y vamos hacia Clavijo por la Vía Verde. Sigo último, acompañado de Israel que no me deja solo, lo cual le agradezco. Llegamos a Clavijo y hacemos la foto de grupo ya que alguno se vuelve para Logroño. Rellenamos bidones, comemos algo rápido y seguimos hacia “el corro del cura” o uno de los cruces que llamamos cuatro caminos.





Al empezar la primera subida me doy cuenta de que alguien se ha quedado atrás. Uno de los que venía con nosotros está reparando una fuga de aire en una rueda pero enseguida vuelve a nuestro encuentro. No sé si de las prisas de alcanzarnos o porque es un tipo caluroso pero llega con el abrigo a la cintura y en manga corta. Hace buen día pero estamos aún a menos de 5ºC...



Vamos por la pista hacia la clásica Senda de Ramón, la atravesamos y reagrupamos tras el paso canadiense que han montado al final. Aquí coincidimos con otro numeroso grupo de ciclistas y tras una breve charla cada uno se va para un lado. Nosotros, en concreto, hacia arriba. Esa larga subida del 17% de desnivel medio que acaba en la portilla hacia Peña Aldera.






En este punto yo me despido de la cuadrilla ya que para las 11 tengo órdenes de estar en casa. El resto van a hacer una ruta que me deja con mucha envidia. Luezas con una senda en subida que hice hace tiempo y me gustó mucho y vuelta por Senda Bonita o Senda Preciosa.



Debieron tener algún tramo de barro, tal como reflejaba la bici de alguno el siguiente miércoles.



Yo vuelvo por las sendas de El Fraile, Resentida y Ruinas. Ya en Nalda voy hacia la Vía Romana y cuando llego casi a Alberite me encuentro a Ricardo que va dándolo todo con su bicicletón sin encender. Sobrado. Me dice que no ha ido a las 8 porque ha tenido su merecida celebración por su jubilación. ¡Enhorabuena, Richi!







De ahí para casa todo lo rápido que puedo para llegar antes de la hora límite. Llego a tiempo, objetivo conseguido. Todos contentos.






01 abril, 2020

El Ciervo by Oli (18 Ciclistas)



1 de marzo de 2020
Distancia: 50km
Desnivel acumulado: 1056mt
IBPindex: 79


Crónica by
 Luis

Ricardo, Saul, Edu “Ayuntamiento”, Jorge, Javi Costero, Fran, Javi, Tomás, David “Reventón”, Dieguit, David, DIEGO, Luis, Jero, Toño, Roberto, Vitín y Rubén.


Amanece temprano. Cuando me levanto a desayunar observo que una tibia luz entra por la ventana, más de la que habitualmente encontramos en Las Gaunas los días de duro invierno. Pienso que en breve se podrá empezar a quedar a las 7h.30. Incluso a las 7h.00, para mayor disfrute. Eso me hace sentir bien.


Algo raro en mí, hoy me ha sacado de mis sueños el despertador. Normalmente me adelanto a él para no oír su ronroneo.

Tengo grandes dudas sobre qué ropa vestir. No me gusta pasar frío, pero el exceso de ropa casi me funde unas semanas antes. Finalmente opto por ir de corto con el pecho bien protegido. Tras un buen desayuno, puesto en paz con Dios, y con mi flamante emparedado en el bolsillo, me lanzo a la calle. A ver qué nos depara el día.



Cuando llego a Las Gaunas veo un grupo de 3 personas, pero es un espejismo. Hay más gente que mierda en Francia. Se ven caras que últimamente se prodigan poco, como Rober, David o Saúl. También fallan algunos habituales como Israel y Pepón. Éste último lleva tiempo sin salir. Seguimos echando de menos tus broncas, por esto o por lo contrario, con ese vozarrón que tienes. A ver si te compras un bici eléctrica y vuelves a practicar la bici de campo con nosotros, hombre.





Se nota el frío a primera hora de la mañana. Estoy deseando llegar a la cuesta de las vacas. Tras el calentón de subirla se acabó el mal tiempo. Para toda la mañana. Vamos bien, un poco altos de ritmo. Como siempre se me escapan los más fuertes y los más eléctricos del grupo. Intento seguirlos, pero mi esfuerzo es en vano. Cuando nos desviamos a la derecha, en el camino a Sorzano, para enfilar la subida hasta la portilla del camino nuevo, me paro a quitarme ropa. Me habrá costado un minuto hacerlo. Lo que he sufrido para recuperarlo.



La subida del camino nuevo se hace placentera, más de la mitad la hago charlando con Jorge, que nos ha alcanzado poco antes ya que ha salido tarde de casa. También se da cuenta de que el ritmo ha subido últimamente. Le ha costado lo suyo cogernos. Básicamente no hemos hecho ninguna parada hasta la portilla.




Refrigerio de rigor, todavía apurando las últimas unidades de los bombones de David, y nos metemos en senda oscura antes de quedarnos helados. Está muy bien y súper limpia. En algún momento me da tiempo hasta de disfrutar del paisaje tan extraordinario que nos rodea, alguna raíz me mira con ojos de gacela. Hay que ir muy atento en estas sendas llenas de trampas. Al acabar el tramo salimos a la amplia pradera que en ese momento estaba con un radiante sol, lo aprovechamos para hacer la fotosíntesis.




De senda oscura pasamos al camino que sube a las antenas de Moncalvillo. Apenas paramos en el abrevadero, para qué vamos a parar si nadie está cansado ni retrasado.




Contamos 6 paellas 6, antes de afrontar la larga recta que desemboca casi delante de la, para mí, nueva senda del Ciervo (by Oli). En este punto quiero hacer un inciso para dar la enhorabuena a Olivier por el ímprobo esfuerzo en hacer nuevas sendas, para mayor gloria. Ya te llevaremos un bocata con lima oculta cuando te metan en la cárcel…





Nos vienen gustando cada vez más las sendas, que se caracterizan por ser estrechas y casi imposibles para adelantar al que te precede. Hay como un ranking no escrito del orden de entrada, en función de tus habilidades. A mí me suele tocar de los últimos, pero hoy me salto la disciplina y me cuelo justo detrás de los buenos. A ver si se me pega algo. Nada se me pegó y, eso sí, a punto estuve un par de veces de besar suelo.



Nos queda el Jabalí. Está muy bien, aunque deberían asfaltarla, tanto bache te destroza las muñecas. Voy todo concentrado a una distancia prudencial de Rober, para no molestarnos. Curva ciega a izquierdas con terraplén de subida para encarar una bajada muy empinada con árboles a ambos lados. Cuando me asomo me encuentro a Rober por ahí tirado. Me entra un ataque de cordura y descabalgo. Tampoco hay que tentar la suerte.



Sojuela pueblo, senda quemada y unos a casa y otros al almuerzo. Creo que hoy invitaba Eduardo Diéguez.




¡Qué gran mañana! Ya pensando en la siguiente.

Un abrazo, amigos.