25 octubre, 2020

Angostina-Senda Cañero-Viana (9 Ciclistas)



 



11 de octubre de 2020

Distancia:55km

Desnivel acumulado: 1175mt

IBPindex: 96




Crónica by Alvaro



Pepe, Miguel Ángel, Álvaro, Javi, Raúl, Toño, Félix, Pedro Mari, Vitin.



Tick tack, tick tack, tick tack, así suena las manillas antes de que suene la alarma para agarrar la btt. Parece que no cueste levantarse, de nunca me ha hecho falta el despertador, es como un reloj interno que me ayuda, me invita a desarroparme. Además del despertador, me sobra el café, el lavado de cara y a veces hasta el desayuno, por que me despierto desganadito…



Eso es lo que le pasa a la mitad de los locos con los que comparto btt y amistad.

A mí me suena el despertador como una bocina en una cueva, me arrastro por la casa buscando café y comida y comida y… comida. Y luego viene cuando llego tarde.

Esta vez la aventura comienza en Oyón, donde nuestro amigo Miguel Ángel nos había prometido unas sendas inéditas al otro lado del león dormido. Foz de Angostina.




Nada más oír que me tocaba la crónica y que M.A. iba a ser nuestro guía, me pegué a él para que me fuese informando y de paso no perderme.

Pues no salimos de Oyón y ya nos habíamos perdido. Dos callejeos para dar con la salida y un par de improperios para reagruparnos tuvieron la culpa.

La ruta comenzaba con una larga subida hasta La Población. Dirección norte, entre viñedos y unos cuantos toboganes que se hicieron bastante duros, rematamos la llegada con la subida por una senda empedrada acelerada y SiN ESPERAR EN LAS NAVES DE AL LADO DE LA CARRETERA (esto, me pidieron miembros del grupo, que constase en acta)





 En el pueblo reagrupamos, tomamos aire y recargamos los bidones en la Iglesia de San Roque para dar la vuelta al león dormido.

Pasamos al otro lado por los depósitos de agua para salir por la senda de la izquierda hasta la carretera que baja a Bernedo.






Paralela a la carretera baja la senda de la Horca, que varios de nosotros no habíamos hecho nunca. Con una pendiente que permitía bajar sin da un solo pedal, llegamos a la tierra prometido.

Miguel Ángel tomó las riendas del grupo y como Moisés guió al pueblo de Israel en el desierto, nos guió por sendas y veredas. No tardamos cuarenta años, aunque si que hubo un par de deslices que fueron perdonados por el grupo por semejante senda para bajar a Angostina.






A Miguel Ángel le sienta bien el poder, se encuentra cómodo con el bastón de mando. De hecho, se marcó una bajada, que ya la quisieran muchos descenders y patinetas portentosas.

Ya se empezaba a rumorear que nos acercábamos a un mini Petacón. Que si en Marañón hay un subidón… , que si en Marañón se caen las cucarachas de culo… que si, que si…

Mientras nos hacían desear la subida prometida, disfrutamos de unas buenas sendas hasta llegar.

Nuevo punto de encuentro en Marañón y lugar para la ya obligatoria foto de grupo.




Desde la fuente la carretera parte una pista que va a dar a los aerogeneradores, de la carretera que hay entre la población y el cruce de Aguilar de Codés. Una subida larga, donde hay un tramo al 13% de media durante 2,5 km y zonas de más del 20%. Alguno comentó que se solía hacer en la BTT de Oyón.



 Joder que subidita. Apretamos para terminar con el último tramo de subida que quedaba para la ruta y comenzamos la bajada hacia La Braza. Pistas rápidas de caminos de concentración y 4 cruces más para terminar en Viana.







Que poco dura lo bueno, una hora sufriendo y en 10 min estas abajo.

Tomamos el Camino de Santiago dirección Logroño, dividiendo el grupo en dos para terminar la mañana; unos por sendas y otros por pista (que pena). Y luego hay que aguantar que nos llamen carreteros.






Terminamos la ruta de hoy en el cementerio, un bonito símil para una ruta dura y preciosa. El norte nunca defrauda y menos con buena compañía.

PD: al finalizar la jornada, el grupo se separó para tomar direcciones diferentes, unos tomaron dirección a su casa, otros tomaron dirección a la gasolinera y otros tomaron y tomaron hasta que del bar los echaron…

Y todos durmieron la siesta y comieron perdices.


 https://photos.app.goo.gl/rHhf5MBbmFTsVn7TA

 

 

   

 

 


10 octubre, 2020

VILLOSLADA 2020 (8 ciclistas)


 

VILLOSLADA 2020

27 de septiembre de 2020

LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA

Distancia: 34km

Desnivel acumulado: 1050mt

IBPindex: 87



TRACK EN WIKILOC

Iñaki “Pinchazo”, Tomas, Pepe, Ricardo, Vitín, Toño, Israel y Javi



Crónica por Pepe



Muchachos otro año más que celebramos nuestra tradicional ruta por el maravilloso Parque Natural de Sierra Cebollera



Por motivos ajenos a mi deseo no pude reconocer hasta el día de San Mateo el recorrido a desarrollar en la edición de este año. Fui mascullando en vísperas por donde debería de ir el rumbo de la marcha y a fe cierta que creo que al final resultó una mañana bastante entretenida por lo variopinto del recorrido y el buen tiempo que nos acogió después de los malos vaticinios que se auguraban. Trechos hermosos de pista con los ríos saludándonos a nuestro paso bien colmados de líquido elemento, cuestas de buen nivel de inclinación, prados con la hierba muy verde para la época del año en la que estamos y sobre todo senderos variados  a tramos sencillos y a tramos enredados nos recibieron y me parece que en conjunto nos dejaron bien satisfechos en los apenas 33 km. de los que constaba el trayecto.






Prolegómenos

El sábado por la mañana, como si de los tres matadores que componen la terna y con la duda de si se va o no se va a poder celebrar la corrida en una tarde lluviosa se reunieron Vitín Troya “el Califa”, Ricardo Perrella “el Barrancas” y Pepe Montalvo “el Pulmonar” para consensuar si íbamos a poder sacar adelante la grandiosa fiesta que nos esperaba el domingo a las nueve de la mañana en la Monumental de Villoslada. Sin apenas dudarlo, pues son tres matadores que atesoran un enorme valor, y tras mojar el gaznate con un traguito de bebida fermentada echaron la corrida “palante con dos cojones” como se dice en el argot taurino. Y allí en los Golem, como establecen las disposiciones, a las 8 de la mañana y tras algún madrugador haber tomado cafecito, nos juntamos apenas ocho miembros de esta tan “multitudinaria” cuadrilla. De ellos, dos eran asimilados del pinchazo a los cuales después de someterlos al examen de italiano como a Luis Suárez y aprobarlo sin despeinarse, se les dio con honor su nueva nacionalidad de ANDANZAS. A las nueve ya estábamos prestos para comenzar la ruta “el amargasendas” “el patinetas” “el suenaespaldas” “el barrancas””el torpedo de Islamabad” ”el íñigo” “Tomi la dulce” y José Eugenio.




La ruta

Con intención de llenar los bidones subimos por el pueblo a la fuente de encima del simbólico puente de Villoslada, tras atravesarlo subimos por la pista que sube hacia el pico Peña Yerre y en un km. por El Vallecillo bajamos al sendero de la Virgen o mejor dicho “la Virgen que sendero”. Con esta maniobra lo recortamos en una tercera parte y teniendo en cuenta que cuesta arriba es como se hace pestoso realmente que fue de agradecer el apaño.





Llegamos a las portillas del Arroyo de las Rameras y a través de la granja situada en la orilla del río nos dirigimos al noble sendero del Achichuelo no sin antes solventar una importantísima avería en la bicicleta del “patinetas”, menos mal que estábamos varios mecánicos de postín sino no me hago a la idea de cómo salimos de aquella.

 




 Después del cachondeo apropiado para la situación atravesamos el citado sendero, llamamos al restaurante para reservar el sitio para comer (que alivio nos dio confirmarlo) y nos dirigimos dirección al paraje donde se encuentra el vetusto y singular Puente Rá subiendo siempre al lado del arroyo que lleva su nombre. Aquí tomamos el sendero que nos sube a Lomos de Orio, un sendero que en su día, aunque con mucha dureza estaba aceptable y ahora con el paso del tiempo se ha convertido en impracticable en una buena parte de su extensión. Esa fue la pequeña venganza de los pulmonares hacia los eléctricos pues subir esas máquinas a empujón tiene su mérito y su castigo. No penséis que fue una tortura pues es un porteo muy cortito y fue más el cachondeo que el sufrimiento.





Ya estábamos en Lomos de Orio, aunque no para quedarnos ni un solo segundo pues tras descender un tramito de carretera nos metimos en la pista del Sillar y por su silvestre terreno llegamos al cruce del sendero que pasando por la fuente de La Romanizosa nos iba a dejar en la ermita, pero afrontándola por la parte trasera. Paramos en la fuente citada para ver su rústico perfil y recorrimos el hermoso camino hasta la parte más alta de la ruta para descender por el sendero abrazado por el bosque que nos colocó en la Fuente Chilena donde tantas veces hemos hecho el avituallamiento. La verdad es que de la pista hasta la ermita es un tramo de los que merecen la pena, es por la calidad y cantidad de estos parajes por lo que la zona tiene la condición de Parque Natural.







Comimos algo para reponer fuerzas, visitamos la ermita, quien tuvo necesidad tiró de pantalón y después de alguna fotito a cargo de nuestros avezados reporteros, salimos por detrás de la fuente por su empinada pradera hasta volver a tomar la pista que envuelve el parque.




Al poco ya volvimos a tomar otro sendero, esta vez el que a través de la Majada de las Desecadas nos llevaba de nuevo al camino del Arroyo de Puente Rá. La pradera de la majada se encontraba exuberante y después de visitarla nos metimos en el bosque para recorrerlo y saborearlo como a la mayor parte nos gusta, es decir, sin locuras. Es un sendero “acojonante” que incluso en su parte final tiene su zona técnica que hace que disfrutes al máximo y descargues adrenalina a punta pala.





Del camino, en su ascenso, llegamos hasta el límite de su ciclabilidad pasando al lado de las cascadas que tan famosas son en este ecosistema de montaña. Luego al descender íbamos a detenernos para deleitarnos con su singularidad y belleza pues esta vez sí bajaban con un caudal que las hacía dignas de un reportaje fotográfico.




Me dio alegría que algún miembro de la cuadrilla las viera por primera vez, pues al fin y al cabo es de lo que se trata en este tipo de rutas, descubrir parajes nuevos y gozar de ellos. Incluso “Amargasendas” feliz por estar donde estaba, no hacía nada más que insistir en invitarme a comer en prueba de reconocimiento, aunque yo gentilmente y muy agradecido decliné su generosa invitación.  Bajamos al cauce en los dos saltos de agua más característicos a observarlos de cerca y hacernos las fotitos que dejaran plasmada nuestra presencia. Tras saciar nuestras pupilas y posar como vedettes nos enfundamos los quitavientos ya que nos tocaba descender hasta el fondo del valle y la temperatura no superaba los 8 grados. Hicimos la bajada con tranquilidad pues es una zona muy concurrida por senderistas e incluso por familias con sus niños en busca de un paseo agradable a los cuales siempre debemos de respetar y nos situamos en la siguiente sorpresa de la mañana, el Sendero de la Blanca.





Es un sendero circular de apenas un km. de recorrido que transcurre por los dos márgenes del río Iregua y da comienzo donde éste se junta con el arroyo de Puente Rá. El sendero es una gozada para la vista y parar el disfrute del mtb pues subimos suavemente por un camino tapizado de hierba para atravesar un puente de madera y descender por la margen contraria a través de sendas con barandilla, divertidos escalones artificiales y praderas con cierta inclinación capaces de tirar a algún componente despistado como así nos ocurrió. Merece mucho la pena subir allí con el coche nada más que para hacer un paseo por él.





Después de haber visitado las partes profundas del parque nada más nos quedaba volver al punto de partida y en el mismo Achichuelo atravesamos otro lúcido puente de madera y por la margen derecha del Iregua retornamos el sendero de la Virgen. En este sentido el sendero no tiene nada que ver con el contrario y aquí los pilotos eléctricos gozaron pasando las piedras con relativa facilidad mientras “patinetas” y yo seguíamos sufriendo sorteando las trampas de la vereda.

Y ya sin incidencias mecánicas ni físicas llegamos al coche muy satisfechos de la mañana que habíamos pasado. Ahora posiblemente nos quedaba lo mejor.



Como dicen los futboleros, el post partido

Teníamos que recoger las bicicletas en el coche y yo antes de desmontarla el día del reconocimiento de la ruta, me di cuenta de que se podían lavar en el río como así hice. Alguno me siguió en la idea y me acompañó a la orilla para lavar la suya. En esto cogí la bici de “Tomi la dulce” para limpiarla y escuché.

-          Pepe ten cuidado que llevas las zapatillas de bicicleta y te vas a resbalar con las “clavas”

La verdad sea dicha que estaba justo en la orilla y con el peso de la bici eléctrica corría un riesgo notable, aun así y para mi sorpresa el que patinó fue “Tomi la dulce” que iba con chancletas y apareció arrastrado por la corriente por debajo de la bicicleta que estaba yo limpiando con la misma postura que tiene una tortuguita tripa arriba hasta llegar a la poza no sin antes haber rematado con la cabeza al motor de su bici. Ya os podéis imaginar la seriedad del momento por su tragedia, menos mal que somos personas respetuosas y no nos gusta hacer sorna de las desdichas.

Una vez que vimos semejante zambullida y teniendo en cuenta el llamamiento de “Iñigo”

-          ¡Que dice “Tomi la dulce” que el agua está muy buena!

nos pusimos todos en candelero y a pesar de que la temperatura era de unos exiguos 12 grados, nos lanzamos al agua en pelota picada como es tradición en la aventura anual por estos parajes, bueno el magno “barrancas” solo se dio un baño “Checo”. Qué bien te quedas después de un reconfortante bañito aun si exceptuamos a alguno que incluso el lunes seguía con tiritona.

 

Lo siguiente que hicimos bien lo podéis imaginar… un par de cervezas y a comer.

 

Puchero de caparrones y puchero de corderito guisado regado con tinto y gaseosa es lo que ofrecía el menú, alguno también disfruto de patatas a la riojana y costilla asada todo con su respectivo postre. No tuvieron ni que fregar el menaje en la cocina. En esta ocasión posiblemente el “Torpedo de Islamabad” batió su propio récord de rodajas de pan pues por la noche incluso algunos quedamos para cenar y él solo necesito mirarnos como dábamos cuenta del bocata, ¡como estaría su barriga!

Cafecito abajo en el bar con unos más que merecidos espirituosos y viendo tranquilamente el mundial de ciclismo dimos por finalizada esta tradicional jornada de reunión.

Solo me queda daros las gracias a los asistentes y pensando ya en el año que viene despedirme de todos vosotros como diría el gran Manolo Preciado,

-          ¡Hasta mañana…canallas!


FOTOS AQUÍ:

https://photos.app.goo.gl/qeSfgpjzpSsjtibt8