15 septiembre, 2019

Senda áspero - preciosa y bonita (4 ciclistas)




1 de septiembre de 2019

Distancia: 52km
Desnivel acumulado: 873mt
IBPindex: 71

TRACK WIKILOC


CRÓNICA BY TERMI


Este fin de semana el grupo está muy dividido, unos harán la ruta por Villoslada, otros estarán en Oyón haciendo una ruta organizada (valedera para el campeonato de Álava) y otros haremos una rutita bien chula saliendo de la Gaunas.
En principio yo no quería salir por qué tenía la rueda delantera que me perdía un poco de aire, pero al final como parece que no era una buena excusa para no salir, pues allí que me fui a las Gaunas a las ocho de la mañana.
Estamos 4 biker, Diego, David, Toño y un  servidor. Cuando me preguntan que dónde quiero ir les digo que había pensado hacer la vía romana de Viguera a Torrecilla pero que si era mucho podíamos volvernos antes o si la acabábamos podíamos volver por la carretera para que fuera más fácil la vuelta.
Parece que se les hace un poco larga, y decidimos ir hacia Viguera y allí ya pensamos a dónde ir.




Subimos hacia Viguera por la vía romana y entramos por la senda de los pescadores para subir por el mirador. Al empiece de la subida David tiene un problemilla con la bici y se queda rezagado, enseguida nos coge y se marcha por adelante con Toño que disputarán la subida, pero yo no sé quién sube primero bastante tengo yo con subir detrás de Diego como para ir mirando quién pasa primero por el alto. En la fuente del pueblo comemos un poco y decidimos ir tirando hacia las canteras y ya veremos dónde vamos.


Después de la vaguada empezando a subir la carretera Diego nos deleita con uno de sus trucos de endurero. Había una piedra en la carretera y Diego con un derrape calculado y certero manda la piedra a la cuneta golpeándola con la rueda trasera, dejándonos a todos anonadados.

Poco después me preguntan que donde vamos ahora, me dan dos opciones y como el fin de semana estoy apuntado a la de Nieva les comento que igual es mejor hacer sendas para coger un poco de técnica, y así decidimos hacer la senda del áspero, creo que le llamamos.
La puerta del camino que sube a las canteras la abre Diego y subimos por el camino que está más roto que otra cosa. David y Toño tiran para arriba yo me voy retrasando y Diego por detrás por cerrar la puerta le saco bastante ventaja, distancia que solventa subiendo por el atajo y llegando antes que yo a la cantera.




Nos reagrupamos en la cantera y David dice que se marcha que se le está haciendo tarde nosotros seguimos subiendo a coger la senda del áspero, que por cierto es muy chula y me vendrá bien para la ruta de Nieva, sin más salimos a la pradera para al poco coger otra senda muy parecida que nos pone a prueba la fuerza y la técnica, llegando a salir creo que es senda preciosa y senda bonita, que no se si son merecedoras de sus adjetivos, yo las llamaría senda pedrolo y senda rocosa porque de estos sí que tienen en cantidad.


Bajando por la senda Diego nos va cantando las curvas para que las tomemos por las mejores  trazadas. En esto que nos pilla uno que bajaba en bici y yo que en ese momento iba andando me dice “hola, buena bici he”. Creo que dijo buena bici, pero pensó, para bajar andando. Fuera como fuese el caso es que llegamos abajo.
Salimos de Nalda a bajar por la senda de Tate, y otra vez Diego hace de las suyas, se tira casi hasta llegar al camino bueno que sale a la cuesta las vacas, sin manos y llevándonos a buen ritmo. Ellos bajan por la quemada y yo por la cuesta de las vacas, Diego por la parte mala claro.
Desde Lardero, por el camino viejo, nos vamos al bar para almorzar, allí damos buena cuenta del plato combinado que nos ponen, bueno menos yo que no puedo comérmelo todo y colorín colorado esta crónica se ha acabado.




10 septiembre, 2019

VILLOSLADA 2019 (4 Ciclistas)



LA RUTA MAS BONITA JAMAS ANDADA

1 de septiembre de 2019
Distancia: 49km
Desnivel acumulado: 1711mt
IBPindex: 167


Crónica por Ricardo.


Estamos a primeros de septiembre y cualquier biker que se precie ya sea de Andanzas u O.R. sabe, como muy bien dijo nuestro jefe hace pocos días en la prensa local, que tenemos marcadas en rojo ciertas fechas en el calendario.
Hoy es una de esas y vamos a Villoslada de cameros a realizar la ruta, que como cada año nos prepara nuestro amigo Pepón, con gran cariño, entrega y disposición.


Esta vez nos juntamos en el lugar de la quedada cuatro intrépidos ciclistas:
Víctor, Pepón, Javi Bartolomé y yo mismo Ricardo.


Hacemos los kilómetros de carretera hasta el pueblo sin ningún problema y para las ocho menos cuarto de la mañana estamos allí. La mañana por aquí no esta fría del todo, pero tenemos nuestras dudas sobre que ropa ponernos pues, aunque hay bastante niebla (que no nos dejara disfrutar de los paisajes del parque) la temperatura no es mala. Después de vestirnos y prepararnos de avituallar vamos a la ruta propiamente dicha.


Salimos este año, por la senda de La Virgen, según reza en el cartel que hay junto a la portilla, es una senda por la que realizamos la salida otros años y ya conocida, pero no por eso menos interesante.
Tiene unos 4km. en ligera pendiente ascendente y durante su trayecto te encuentras bastantes piedras, tanto sueltas como clavadas en el camino, que junto a algunos charcos, zarzas y palos hace complicada, a algunos, su ciclavilidad. Otros nos dan una lección de conducción y de su dominio de la bici, ya que hay que tener bastante técnica y fuerza para pasar algunos tramos.
 Después de asustar a una cierva que por allí andaba, llegamos a los corrales que al final de esta senda están y somos recibidos por los ladridos de los perros que guardan esos lugares.


Ya nos aviso Pepón de la dureza de la ruta de este año y para empezar la primera muestra.
Iniciamos una subida de unos tres Km. que es impresionante. Es el sendero que conduce hasta la ermita de Lomos de Orio. No es que sea duro, es lo siguiente.
Aparte de la pendiente, en algunos tramos la cantidad de piedrilla suelta hace muy difícil la ascensión. Para que se haga una idea quien lea esta crónica, yo jamás he visto a Pepón poner un pie en tierra, y son muchos años de rutas, pero aquí no le quedó otra, algo que hubiéramos hecho los demás de no ser por nuestras monturas eléctricas. Casi sin querer hemos formado dos grupos, Javi y yo por delante, y Pepón y Víctor por detrás. Víctor, aunque también lleva eléctrica, no abandona a Pepón en todo el camino y lleva su mismo ritmo, pues es otro fenómeno que lleva el uso de la batería casi al mínimo. Después de un primer tramo despejado, nos introducimos en un bosque de robles que es una maravilla.




Y así poco a poco, llegamos a una pista que cruza el sendero y abandonando éste, vamos hacia el collado de Sancho Viejo, no sin antes parar a coger agua y tomar un bocado en el arroyo de Las Rameras.



Llegados ya, al collado, iniciamos una bonita bajada hacia la cola del pantano que no podemos disfrutar del todo, pues la niebla es aquí, si cabe, más densa y tenemos que parar para quitarnos hasta las gafas, pues se empañan y no se ve ni torta.
Unos mastines, que hacían su trabajo, nos obligan a acelerar pero concluimos la bajada, con el vadeo del río, sin novedad.



Y si lo de antes fue duro prepárense para lo que viene.
Es la denominada subida al puerto de La Cola.
Ya lo avisó, y nos lo vuelve a decir, ahora son 7Km. que impresionan a más no poder.
No tengo los datos, pero estoy casi seguro, de que no baja del 12% de media, a lo que si sumamos el estado del terreno, pues no he visto tantas piedras en mi vida, se hace bastante complicado ciclar.
Piedras sueltas, clavadas en el terreno, formando algún escalón, raíces, hierba, tenemos todos los ingredientes, para que la subida sea durísima.
Tenemos la suerte de que aquí ya no nos molesta la niebla, se ha quedado abajo, en el valle y ya podemos empezar a disfrutar un poco de los parajes.



A los 4Km. de la subida, paramos Javi y yo a esperarlos y a hacer alguna foto y en cuanto llegan continuamos con lo que nos queda, que a partir de aquí es un poco más llevadero. Al cabo de un rato llegamos arriba, por fin.
Paramos para contemplar lo que tenemos en todas direcciones.


A nuestra derecha se encuentra la “mesa de cebollera” majestuoso lugar desde donde se puede ver todo el parque que lleva su mismo nombre, siempre y cuando no lo impidan las nieblas, como hoy, aunque los que hemos tenido la suerte de estar por estos lares otras veces, tenemos grabadas en la retina las espectaculares vistas.



De frente, las tierras sorianas, que por caprichos del destino podemos contemplar con toda claridad, pues de este lado de la alambrada ni gota de la niebla.
Divisamos con toda claridad el embalse de Cuerda del Pozo, aunque quizás por aquí sea más conocido como “playa pita”.

A nuestra espalda hemos ido dejando las nieblas, y a nuestra izquierda queda el alto del Tornillo, lugar hacia el que nos dirigiremos en cuanto disfrutemos un poco de todo esto y repongamos fuerzas.
Es la primera parte de la jornada, pero imagínense, si pueden, lo que ha sido.

Llevamos 25Km. (escasos) y en nuestro GPS nos marca ya más de 1400m. de desnivel positivo acumulado. Si la ruta suma unos 1600 pues casi que está. Ahora a disfrutar un poco más si es que se puede.



Es hora de ponernos nuevamente en marcha. Hasta el alto del Tornillo aún nos queda un tramo.
Son unos cuantos toboganes que, aunque no son nada difíciles de recorrer en algunos tramos si que tienen bastantes baches, algún charco y como no piedras, muchas piedras y piedrecillas.
Este tramo se nos hace ameno, ya que Javi anda todo el día preguntando donde fue donde salieron unos ciervos hace 6 años y las risas son constantes. Así entre chanzas y risas llegamos al punto donde hay que pasar una portilla, al otro lado una enorme pradera, ya casi toda ella agostada, y yo personalmente tengo la sorpresa de la mañana.



Las abejas. Como las echaba de menos. Las temo. Si antes le digo a Pepón que lo bueno era que no había de estos animalitos por aquí, antes aparecen…
Las rodeamos sin molestarlas y sin ningún contratiempo iniciamos ahora un suave y bonito descenso por la pradera, ya tocaba gozar un poco.
Seguidamente a esta pradera, continuamos un fuerte descenso por un ancho camino que, aunque tiene alguna “cosita” se puede bajar muy bien. Me comentan los compañeros, que ya lo conocían, que por aquí no ha pasado nadie parece ser, desde que estuvieron ellos, pues han crecido las hierbas y las escobas casi nos tapan enteros en algunos sitios.


Hemos llegado otra vez a la cola del pantano de Pajares y ahora rodando tranquilamente por la pista que lo rodea nos acercamos a su presa, para bajar al chorro que sale a toda presión y disfrutar de su vista. Efectuamos algún comentario sobre darse un bañito, pero el año que viene. Salimos de este paradisiaco lugar y nos incorporamos con muchísimo cuidado a la nacional 111. Pasamos el empalme de Lumbreras y enseguida como a unos 150mts. Nos incorporamos a un último y maravilloso sendero que nos dejara en Villoslada, es el sendero de La Nava.



 Yo solo lo había efectuado una vez, y tenia un vago recuerdo, pero es genial.
Cuando dejas la carretera, te incorporas a un buen camino con unas maravillosas vistas,  enfrente el pueblo de Lumbreras con su ermita en lo alto, es una foto de postal.

Luego te adentras en la laguna de La Nava (yo siempre la he visto seca), para desembocar en lo que es el sendero propiamente dicho.
Y aquí si que hay que tener habilidad, técnica, pericia, fuerza y algo más para pasarlo todo entero montado. Es un sendero precioso, con sus escalones, piedras (más piedras), raíces y obstáculos por todos los lados, pero divertido a más no poder.



Un gran final a una gran ruta.




Y si la ruta ha sido grandiosa lo que nos esperaba después no le ha ido a la zaga.

Nuestro estupendo baño en el río como nos trajo nuestra madre al mundo (aunque tengo que reconocer que a mi me daba un poco de pereza) con unas risas constantes y unas espectadoras de lujo en el puente viendo los cuerpos desnudos de esos cuatro adonis.

Después las cervezas de rigor y la suculenta comilona que nos metimos entre pecho y espada. Alubias, cabrito asado, postre, vino y gaseosa, café y licores varios. Un festival vamos. Ahora tocaba dar un paseo por el pueblo.



Si no acabamos ese día en el cuartelillo fue de milagro. Entre lo que viene a continuación y lo del río. Y lo que viene es lo siguiente.

Andando por el pueblo, como descuidados y sin prisa por hacer la digestión, vamos fijándonos en los bonitos edificios del pueblo (casi todo casas, claro) pero también nos choca la iglesia. Entramos y después de que Pepón pusiera una monedita admiramos su retablo de madera, precioso la verdad.
Salimos y al lado nos choca una casa en especial, vemos la puerta abierta y para dentro.
Pensamos que era una casa rural, pues tenia en lo que es el portal una decoración súper antigua y muy bonita. Allí había antiguos carteles anunciadores de licores, celemines  medias fanegas, una  bañera de latón, planchas de hierro, carteles de corridas de toros de los años 40 (allí estaban los maestros Bienvenida y Parrita, entre otros), mesas y sillas de forja y yo que se cuantas cosas más. Hasta una pared del edificio era original, pues era la piedra del monte.



Y en esas estábamos, disfrutando del entorno y del momento, cuando aparece un señor, el  señor Francisco García de Vinuesa, dueño  de la casa y que se porto de maravilla con nosotros, ya que lejos de abroncarnos y despacharnos (cosa a la que tenía todo el derecho) nos invito a charlar un rato con él y nos dio toda clase de explicaciones, por todo lo cual le estamos profundamente agradecidos.
Y así pasamos el día. Con que poquito se conforma uno. Que maravilloso y estupendo.
Salud,
Barrancas.