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25 mayo, 2017

Santa Cecilia-Bucesta-Mirador de Cenzano (12 Ciclistas)


21 de mayo de 2017
Distancia: 72km
Desnivel acumulado: 1408mt
IBPindex: 112



Crónica por Pablo



Con la timidez con que llega el otoño tras un largo y cálido verano, el carretero común abandona paulatinamente su montura más delgada, para dar rienda suelta a una gran amiga: la BTT. Quizás por volver a los orígenes, por abandonar los agónicos entrenamientos en el asfalto y el riesgo que supone llevarlos a cabo, o probablemente con el único fin disfrutar de los recónditos parajes que nos depara nuestra tierra; sabe quién. De esta forma, nuestro sujeto en cuestión resiste los encantos de su apodada “flaca”, la cual le hace ojitos desde que cambió de compañera habitual en sus salidas, y pone a punto la que ha sido y será su más fiel montura.


            El reloj hace de las suyas y deslizándose rápidamente a través de la semana, logra detenerse el domingo, concretamente a las 8:00. Con la misma asiduidad de la que hacen gala los feligreses al acudir a la parroquia, los OR o Andanzas (Según afirme la cúpula) se reúnen en su templo habitual (La Gasolinera de Las Gaunas) para rendir cuentas a una exigente ruta, la cual narraré de la mejor forma que pueda.

            Allí acudimos doce; entre miembros y asiduos a las salidas (Siguiendo el ORden de la foto de grupo) nos encontramos: Jorge (El Discreto), Diego, José Luis (El niño), Israel, Miguel (Cuñao), Pepón, Fer (Boost-Alcalá), Vitín (El Boss), Igor, Toño (El PORTENTO), Javi (Bartolo/”Ya te digo”) y un servidor, que no tiene mote fijo.


 Quien dio el pistoletazo de salida, llegando el último como es habitual, fue Fer Alc… Fui yo. Y tras dejar pasar los pocos segundos que quedaban para completar los cinco minutos de cortesía, nos subimos a nuestras monturas; momento en el cual pusimos rumbo a Alberite por el camino viejo. Durante el corto trayecto que supone llegar a Alberite, Vitín hizo hincapié en que llenásemos los bidones, pues no podríamos disponer de agua prácticamente hasta el retorno a Ribafrecha. Así pues, aproveché para llenar el mío que estaba completamente vacío debido a las prisas por haber disfrutado de unos minutos más de sueño.

            Ascendimos por la carretera principal de Alberite para dejar atrás el valle del Iregua y coger un camino a mano izquierda que nos llevaría a Ribafrecha, camino pestoso que pronto (y menos mal) llegó a su fin. El ritmo era bastante bueno, lo que hizo que tomásemos la carretera que lleva hacia Ventas Blancas a gran velocidad. Ya en la segunda paellera, una subida empinada y con el firme suelto nos recibió con los brazos abiertos para subir el pulso y hacer que bajásemos el ritmo; incluso alguno la afronta protagonizando una patineta (según afirmaron las malas lenguas). La ruta será dura y eso fue solo un aviso. Tras pasar ese atajo, continuamos por la carretera durante unos pocos metros hasta toparnos con un desvío a mano derecha, camino en el cual aprovechamos para  hacer la foto de grupo y despedirnos de Pepón, que tenía que abandonar la salida resultado de sus quehaceres; y el que nos condujo a una ascensión galardonada con el CMP 2017 (Cuesta Más Pestosa). 


En este corto espacio hasta llegar a esa subida, emergió de la nada el polémico tema de las transmisiones. Que si Shimano, si Sunrace, tiptronic, embrague electromagnético... Cuentan las malas lenguas que determinada marca, detuvo su producción para obsequiar a nuestro querido D. Igor Sanjuan con el primerísimo ejemplar del nuevo modelo de cassette .
            La ascensión es continua, con una pendiente entre el 12-14%. El camino transitado, ancho, cómodo y pestoso. El sol empezó a calentar a pesar de que la temperatura se mantenía en 11,5ºC. El pulso subía y en sintonía la pendiente también, hasta llegar al desvío del camino de Hoya Honda, lugar donde aprovechamos para reagrupar.

 Ya en este punto y el grupo al completo, avanzamos dirección Bucesta por un camino cómodo que va rodeando Peña Torno por su cara Este. Poco a poco fuimos ganando altitud. El paisaje se transformó y esta vez se tornaba de tal forma que nos enamoró, al menos a mí; volviendo a hacerme sentir cuán grande es este deporte. La montaña, consciente de que 12 miembros de Andanzas la están intentando conquistar, se rindió ante nosotros para permitirnos continuar en nuestra pequeña aventura dominical. Porque, sí, la montaña no es conquistada, se deja conquistar; algo que he aprendido de nuestro gran Portento, que textualmente lo afirmó hará un año con las siguientes palabras: Lograr culminarla y sentir, no sensación de victoria sobre ella, sino orgullo de que te haya permitido conquistarla, para mí son sensaciones que no tienen precio.” La sensación de sincronía y simbiosis con la montaña, sobrepasaba la habitual.

            Seguimos avanzando y de improviso nos topamos con una fuente, donde pudimos rellenar los bidones que llevábamos casi vacíos. Aprovechamos para reagrupar de nuevo y continuamos dirección Sur hacia Bucesta. Una vez allí, el fantasma de George ORwell apareció de improviso en el escenario de su inspiración, donde creó su conocida obra “Rebelión en la Granja”; por lo que advertidos de nuestra presencia, salieron despavoridos los caballos habitantes del pueblo. 


Atravesamos el pueblo y comenzó de nuevo la agonía. Tras rodar un par de kilómetros a ritmo constante y plato grande, se produjo un fenómeno de lo más particular. A medida que el cuestón se iba acercando, la mano izquierda se deslizaba suavemente sobre las manetas de cambio, advirtiéndome quizás de que lo que venía a continuación no era un tramo sencillo. Empezamos así lo que pudo ser la cuesta del día. Casi tres kilómetros con pendientes del 19-20% en su tramo inicial, continuando con un breve descanso y finalizando con otro rampón al 18%. Una vez más, la montaña nos desafió, se rindió y se dejó conquistar. Debo rendir méritos a nuestro compañero Israel, pues mentiría si dijese que no me acordé de él en este tramo. A pesar de que siempre afirma: “tengo dos días buenos y lo demás nada”, completó la ascensión y la ruta con éxito. La cuesta terminó en una pradera, donde reagrupamos y aprovechamos para comer algo. Una vez hecha la paradita de rigor, comenzamos a descender rápidamente estableciendo el retorno a casa.


            Sin embargo, la fiesta no terminó aquí. Tras un disfrutado descenso por pista, nos topamos de improviso con otra broma, y esta volvía a ser de mal gusto. De nuevo a sufrir, digo… a subir. Una vez dominamos este último repecho, ahora sí, descendemos a gran velocidad surfeando la cuesta de la sal y fijando Ribafrecha como objetivo. Mientras tanto, no puedo obviar el hecho de que por un momento fuimos montaña. El sentirse perteneciente y compenetrado con algo tan grande como es la naturaleza hace que olvides que  el ciclismo sea un deporte, ampliándolo a una forma de vida; nuestra forma de vida.

            Ya en el pueblo y tras despedirnos de otro gran momento brindado por la BTT, rellenamos los bidones y pusimos rumbo a Logroño, significando el fin de nuestra aventura dominguera. No hubo nada digno que contar en el transcurso de este breve trayecto, hasta el desvío hacia el Más que Migas, donde nos despedimos de los que fueron a almorzar y concluimos así otra gran ruta. Gracias a todos por otro gran domingo.

Pd: Me veo en la obligación hacer mención a “los soplaos” de este año, que con su gran constancia han conseguido afrontar una prueba de tal calibre con creces. ¡Enhorabuena chavales!
               


                

19 mayo, 2017

LA RIOJA BIKE RACE 2017


CRÓNICA POR SANTI

PRÓLOGO:

Este fin de semana se celebra La Rioja Bike Race, una de las carreras más importantes del BTT en España. Este tipo de pruebas de tres días están de moda  y eso se nota,  en esta edición la corremos mucha gente de la cuadrilla y un montón de conocidos,  de Logroño y alrededores.
El jueves,  después de trabajar me marcho a recoger el dorsal y ver como es el ambiente de una carrera de esta categoría.  El despliegue que lleva esta gente es impresionante,  pronto te das cuenta que esto no es la típica ciclo-turista, aquí se respira otro ambiente.
Recojo la ridícula bolsa del corredor y me voy a casa a preparar todo para la gran cita. Compruebo el material, presiones, engraso cadena, pongo el dorsal y dejo todo preparado para la gran cita.

Etapa 1
12 de mayo de 2017
Distancia: 71,60km
Desnivel acumulado: 2069mt
IBPindex: 197





El Viernes me levanto como cualquier otro día, pero poco a poco te das cuenta que hoy no es un día más. Compruebo que todo está bien y me marcho al punto de salida. Lo primero es comprobar que cajón me corresponde y veo que solo tengo otro detrás de mí  (hay dos cajones de máster 40 y claro, como no podía ser de otra manera yo estoy en el segundo) así que solo tengo delante mío a 1000 tíos. Visto el tema solo queda una solución si queremos evitar los tapones que habrá en todos los puntos donde el camino se estrecha.  Así que me mentalizo que hay que salir desde el minuto uno a tope para intentar evitar problemas mas adelante. A las 10 en punto dan la salida, ya con los nervios a flor de piel y donde estoy yo parece que la vida se ha parado, nadie se mueve, el juez nos comunica que no se puede mover nadie hasta que toque el silbato, como?, joder , hay gente que no cabe en el cajón y están fuera,  así que despacio van entrando los últimos ciclistas que no cabían en el cajón. Por fin empieza la fiesta, tres minutos más tarde que los primeros.
Este primer día coincide todo el mundo que es el más duro, 73 Km y 2000 m de desnivel. El recorrido de esta primera etapa es impresionante. Subimos a Clavijo por Alberite y sin entrar en La Unión vamos hasta Clavijo. En el pueblo, continuamos hasta cuatro caminos y de ahí al rampón del camino que va a Trevijano. De este punto vamos a buscar la senda que nos lleva Luezas y de ahí a senda preciosa.  Salimos al camino que sube a Peña Saida y para allá que nos vamos, coronamos y continuamos  hasta el chozo,  ahí es donde cogemos la senda del chorrón, salimos a las canteras y por la senda que sale al comienzo de la subida de Peña Saida vamos a senda bonita por el empalme del abrevadero, aquí pillamos la senda y la bajamos para seguir  derechos al pico del águila la última trampa del día que nos lleva hasta prado viejo y a meta.
La primera parte del recorrido se nota mucho nerviosismo, codazos, empujones, todo el mundo quiere meter la rueda y hay que tener cuidado para no terminar la RBR casi sin empezar. Una vez que se llega a Clavijo cambia el tema y es cuando se empieza a disfrutar, estás  rodeado de gente con muchas ganas de andar pero por lo menos hay respeto. La carrera va poniendo a cada uno en su sitio y se van formando varios grupos donde aún no se ha separado la paja del grano. En la bajada del chorrón se van seleccionando un poco más la gente y en senda bonita más todavía,  así que llegando a Nalda estamos los 10 tipos que haremos los tres días más o menos juntos. Este día lo pasé muy bien, el cuerpo ha respondido y las fuerzas están intactas y esto me hace cometer el gran error del día, tirarme sin control hacia meta. A falta de dos Km pego un llantazo, rajo la cubierta y se fastidio lo que había trabajado durante toda la mañana. Arreglo la avería pero termino con unos 15 minutos perdidos en meta. Estos errores no se pueden volver a repetir pero bueno así se aprende.
Cuando ya estaba en casa descansado de la etapa me llega una noticia increíble, David es el líder de máster 60  ¡olé sus huevos!

Etapa 2
Distancia: 87,22km
Desnivel acumulado: 1887mt
IBPindex: 154



El sábado es la etapa mas larga de la carrera, 90Km pero un poco menos de  desnivel que el día anterior. Este día los cajones de salida ya son por los tiempos hechos en el día anterior así que me veo muy adelante y eso anima.
Salimos dirección dehesa de Hornos, subimos y bajamos al pueblo, de ahí a la dehesa de Sotes, Santa Coloma y al embalse de Yalde. En este punto cogemos una subida muy larga que nos lleva al cumbreo de Moncalvillo y bajada a Torrecilla. Calzada Romana hasta Viguera y esta vez sin subir el pico del águila derechos a meta.
Este día me levanto bien, desayuno, compruebo que todo esté en su sito y me marcho a calentar un poco. Hoy a las 10 en punto paso por el arco de salida y arrancamos tan rápido como el día anterior, pero bueno, si hoy no hay que adelantar a nadie, pero esto es lo que es, competición pura y dura. Hasta que no se corona la Dehesa de Hornos no se calma el tema, cada cual está ya en su sitio y solo queda pedalear y disfrutar del día. La subida a Moncalvillo se hace a ritmo muy bueno,  el nivel es muy parecido y no hay grandes diferencias ente los integrantes del grupo. Nos miramos la caras y empezamos a reconocernos, “..pero si este es el tipo que va mejor para arriba, si a este le cuesta un poco mas bajar…”  como selección natural nos volvemos a juntar los mismos del día anterior. Después de hacer las tres cuartas partes de ruta nos espera la calzada romana pero en dirección opuesta a como la conocemos. Aquí disfrute muchísimo entré primero en ella y con la experiencia de haberla hecho el domingo anterior voy abriendo camino y sin encontrar ningún tapón la recorro sin ningún problema. Cuando llegamos a Viguera nos juntamos tres,  así que a relevos hasta Logroño. En este recorrido se nos juntaron 6 tipos más,  que sin dar un relevo llegan con nosotros cerca de Logroño, aquí ves como se juegan el tipo la gente, pero yo con la lección aprendida del día anterior les dejo a ellos, que esta no es mi guerra. Consecuencia, tres ciclistas caen en un socabón y a rodar por el suelo, nos marchamos cuatro dirección meta. Pero bueno, como es posible que los tres que se han caído nos pillen, no solo nos pillan, en las rotondas de llegada la misma historia, jugándose el tipo, me quedo atrás que es donde mejor se ven los toros y donde menos riesgo se corre. Ya en casa me llegan la triste noticia, Ana Calleja se ha caído, no tiene nada roto pero no puede tomar la salida al día siguiente. Una pena que esta chica con la fuerza que tiene no pueda completar la RBR.

Etapa 3
Distancia: 62,85km
Desnivel acumulado: 1568mt
IBPindex: 129



Sin tiempo para saborear esto ya llega el último día. El ritual, similar al resto de días. Lo que funciona bien mejor no tocarlo.
Esta tercera etapa es la mas corta, solo son 63 Km y 1600 M de desnivel, dicho así parece poco pero es un buen etapón de cualquier ciclo-turista.
Hoy ha cambiado un poco el formato de los cajones. Han metido a las Féminas entre el primer cajón y el segundo, un error bajo mi punto de vista. La salida se hace a muerte y es muy fácil tener un accidente.
Esta última carrera es más o menos fácil, sin muchas trampas en el recorrido. La primera parte es similar a la del día anterior hasta el comienzo de la dehesa de hornos, en esta ocasión vamos a Daroca para subir por la izquierda del pueblo hasta mitad de las neveras, las bajamos hasta el molinero y de ahí al campo de golf. En este punto subimos Moncalvillo, bajada por la hermedaña, y por la pista hasta el camino nuevo y como un tiro a Logroño donde damos por finalizado el recorrido de esta edición de la RBR.
La etapa es un calco del día anterior, salimos muy rápido y todos vamos buscando nuestro grupo,  la criba la hace la primera subida del día. El panorama cambia un poco, se ven caras que no habíamos visto en las anteriores etapas, la fatiga pasa factura y se va cobrando sus cadáveres. El día lo paso bien, a mi ritmo y respondiendo las piernas muy bien. La sorpresa del día me la llevo justo en el momento que la etapa está prácticamente terminada, cuando llegamos los 10 de todos los días al camino nuevo ya pienso que esto ya estaba hecho, que bajaríamos a relevos hasta Logroño, nos daríamos un abrazo y cada uno a su casa pero  nada mas lejos de la realidad, al comienzo veo que me cuesta seguir el ritmo, por Dios que velocidad. Poco a poco se me van, el tipo que llevaba detrás me pasa como un obús y se van, se van, y para cuando me quiero dar cuenta han desaparecido de mi vista. Me relajo y espero al otro grupo y vamos mas o menos tranquilos hasta Logroño , pero según nos vamos acercando otra vez la peña jugandose el tipo. Joder pero que esto ya está terminado y mañana hay que ir a currar, ese es el único pensamiento que yo tengo en la cabeza y el resto del mundo jugándose el físico. Por suerte llegamos a meta sin incidentes y con una emoción tremenda por completar la RBR y con un tiempo aceptable.
Ya en meta las felicitaciones y la emoción de lo conseguido nos desborda a todos, abrazos, saludos y felicitaciones nos inundan a todos los que vamos llegando a meta.

EPÍLOGO:
Ya en casa, relajado empiezo a recordar todo la que he vivido en estos tres días. Lo primero y mas importante, la gran recompensa que se ha llevado David,  Campeón de la RBR máster 60. David, esto es la recompensa de toda una vida practicando ciclismo y ahora a esta edad te llega el reconocimiento de lo gran deportista que estas hecho. También me acuerdo de Ana, tuvo mala suerte con su caída que la privó de completar las tres etapas. También me vienen a la mente la cantidad de gente que ha estado en el monte animando y dejándose la garganta. No os podéis imaginar la fuerza que trasmitís y lo importante que es para el deportista vuestros ánimos.

Con el paso de los días se va asentando todas las emociones que hemos vivido, se van asentando los recuerdo y poco a poco empiezas a sentar las bases para participar en la próxima edición de la RBR. Rectifico lo que dije al comienzo de esta crónica, no es una de las mejores carreras de btt, ES LA MEJOR CARERA DE BTT DE ESPAÑA.

18 mayo, 2017

De sendas por Clavijo (17 Ciclistas)


NALDA X CLAVIJO (2.0)

14 de mayo de 2017
Distancia:  48km
Desnivel acumulado: 796mt
IBPindex: 61



Crónica por Richi (Barrankas)


Otra vez aquí, al pie del teclado. Aprovechando que la ruta de hoy es cortita, ya que hay preparado un almuerzo de cumpleaños (esta vez gentileza de José Luis” el  Niño”) y puedo hacerla entera ya que las que últimamente hace la cuadrilla no puedo con ellas, el “chino” me encarga la crónica el sábado por la noche vía  whassap, esto es con nocturnidad y alevosía, pero no te quejes que te toca.


Así que vamos con ella.
En la gasolinera de Las Gaunas, como casi siempre, esta vez nos juntamos:
José Luis, Vitin, Pepón, Tate, Eduardo, Luis, Micael, Toño, Bartolo, David, Fran, Jesús, Fer, Israel, Pablo, Diego y yo. Empezada la ruta nos alcanzaría Jorge con su flamante e-bike.

Enfilamos por el camino viejo de Alberite, como es normal,  hablando de todo un poco y en particular del acontecimiento estrella del fin de semana, pues se celebraba La Rioja Bike Rice.

 Al poco de pasar el puente de la autopista giramos a la izquierda y acometemos la primera senda del día,” la senda del acabose”, una sendita corta y sin ninguna dificultad al lado del río Iregua que entra y sale al mismo camino y ciclamos sin incidencias. Nos deja a las puertas de Alberite.

Entramos en el pueblo y las primeras escaramuzas no tardan en llegar. En la subida de las bodegas ya empiezan las diferencias y el grupo se parte en varios pedazos. Una vez arriba seguimos por la carretera de Clavijo y en el segundo cruce a la derecha, en la casa de las ruedas, volvemos a entrar en el camino dirección a La Unión. 

Cuando doy el giro casi ni veo a los primeros, voy con Jorge, que se complace en acompañarme con su eléctrica, charlando un poco de todo pues hace tiempo que no coincidíamos y de paso esperando a Fran, pues el hombre no esta para tirar cohetes. En un cruce del camino el grupo se detiene a esperarnos, cuando llega Fran arrancamos y un poco más adelante nos dice a Jorge y a mí, con muy buen criterio, que no le esperemos más, que el hará su ruta y nos esperará en Nalda. El grupo ha tirado para delante y ya llevan un rato en la fuente cuando aparecemos.  Yo no paro, ya me pillaran, y me voy derechito al “camino verde”, por donde hoy toca subir a Clavijo.



Todavía no he hecho referencia al día tan espectacular que estaba, un día perfecto de climatología para disfrutar de nuestro deporte favorito: con un cielo azul, un sol brillante,  un frescor provocado por las ultimas lluvias que invitaba a pedalear, unos colores verdes intensos que se disfrutan desde aquí arriba y unas fragancias a orégano y tomillo que son una delicia.

El primer grupo me alcaza, como era de esperar, y también el segundo cuando justo me pongo a “subsanar” una  incidencia con celeridad. Con todo resuelto y un poco más “ligero” acometo la subida a Clavijo donde todos ya me están esperando. Un poco de agua un bocado y continuamos subiendo un poco más.

Salimos de Clavijo en dirección al collado del Mallo, pero esta vez nos quedaremos lejos de verlo. Es un camino en muy buen estado que se coge justo en el cementerio, dejando a la izquierda el “bike park” (lugar que así denominamos nosotros a este sitio donde se pasa un buen rato de risas con sus continuos toboganes de subida y bajada). Por el camino nos encontramos una reata de vacas que muy bien enfiladas, casi todas por su derecha, nos dejan pasar tranquilamente a su lado, aunque alguna nos deja algún “regalito” que tenemos que ir esquivando. Así nos presentamos en” la senda de Ramón”


Es una senda, por todos conocida, que cogemos justo al empezar el pinar, y que nos evita un buen repecho. La senda es noble y el terreno está perfecto así que la ciclamos sin novedad. Sale a una pradera para volver al camino y continuar, cuando yo llego veo a nuestro flamante guarda ir a investigar otro camino (este hombre lo lleva en la sangre) y también oigo alguna voz (¿de quien será?) que le dice que lo deje para otro día. Ya todos en el camino nos preparamos para continuar. Desde aquí a Nalda se puede hacer muy rápido y cómodo por la pista, pero nosotros buscando alguna alternativa más divertida y de paso evitándonos el último repechón, continuamos por una senda.


Señoras y señores ¡¡¡¡ la sorpresa del día!!!!! Ni el jefe espiritual ni el corporal (o sea el paki y el granca) conocen la senda, es increíble la sorpresa, que estos dos avezados beteteros no la conozcan, cuando se conocen las rutas habidas y por haber de tantos años ciclando. Es la “leñosa” así denominada por Diego. Algún día estuvimos por allí y a Edu no lo quedo buen recuerdo pues partió la patilla del cambio. Es una senda con un poquito de dificultad en su parte media, pero por lo demás se cicla sin problemas. Me comentan que en este lugar, yo no lo veo voy detrás como siempre, que Pepón tiene algún problemilla y da con sus huesos en tierra. Si es que estás hecho una zarria (entrena un poco más).


Volvemos a la pista y unos cuantos metros más allá tenemos otra senda, esta sí conocida por todos, “la senda de David” y allí que vamos a seguir pasándolo pipa pues es, muy sencilla, divertida, y fácil de hacer. Una vez finalizada volvemos a la pista y ahora sí (eso creíamos) hacia Nalda. 
En un curvón de 180º, creo que el único que hay en esa pista, Diego para y nos comenta que por dentro, paralela a la pista, hay otra senda esta si desconocida para todos. Pues nada, sin pensarlo dos veces, allá que vamos. Yo la he llamado “la sin hacer” pues  así como el final está muy bien marcado, el principio hay que imaginárselo un poco. Con pasar la cuadrilla unas100 veces será suficiente y quedara niquelada, pues la verdad es bonita de hacer. Salimos a un claro en el que la pista se bifurca, por la izquierda hacia el abrevadero y la salida de senda bonita, y por la derecha por donde nosotros vamos, nos dirigimos hacia la última senda de la mañana. Es la senda “de la Ruina”.


 Solo de nombrarla se nos ponen los pelos de punta, alguno comenta que si hemos llamado ya a la Guardia Civil y al 112, (entre alguna risilla sin malicia) pues la cuadrilla no tiene buen recuerdo de ella, ya que van dos veces que integrantes del grupo han tenido fuertes accidentes.
Bueno, pues hacia ella que nos dirigimos dejando bajo nuestros pies la ermita y el chorrón de San Marcos, la pista coge un poco de pendiente y al cumbrear, allí que se ve el lugar que da nombre a la senda. Un viejo cerradero de animales caído. La senda tiene dos partes bien diferenciadas, por lo menos para mí. Casi toda se puede hacer perfectamente y ya al final unos 50m (alguno menos quizás) en los que tienes que atreverte y hay días que sí y días que no. Casi todos los integrantes del grupo conseguimos bajarla entera montados y los que no lo consiguieron seguro que otro día si la harán.


Tengo que hacer una pequeña reseña de 4 endureros que nos fueron “acompañando” durante parte de la jornada y que igual que aparecían, desaparecían. Cuando ya estábamos casi todos en el camino aparecen por la senda; cuidado, cuidado,  joder eso si que es bajar. Menudos artistas.
Ahora sí, para Nalda. Volvemos a estar en la pista y en menos que se presina un cura loco llegamos al pueblo, donde Fran nos espera y nos hacemos la foto de grupo. Aquí nos abandonan Luis, Edu, Micael y David ya que les ha parecido poco  y como no vienen al almuerzo se van para Moncalvillo.

Bajamos como siempre por el cuartel, cruzamos la carretera y a la vía romana dirección Alberite. Hay bastante gente de paseo, tanto a pie como en bici. Es, cada día un lugar muy transitado y tendríamos que tener un poco más de cuidado. Nuestro Tate (el guarda) va dando un concierto de pito y así va avisando tanto a los que vienen como a los que vamos del tráfico existente. Dentro de poco tendremos que ir a clases de solfeo para saber lo que significa cada tipo de silbido, largo, corto, entrecortado, etc.… La verdad que vino bien

Pasamos Alberite y cogemos un camino por el que no habíamos ido ninguno y nos deja justo a la entrada de Lardero, donde José Luis tiene el chiringuito.
Joder chiringuito, menudo merendero. A todos, sin excepción, nos parece fantástico. Allí han trabajado todos menos él, según nos cuenta.

El almuerzo está preparado. Por la mañana han estado las señoras y todo esta en orden y perfecto. Muchas gracias.
Bartolo y yo desgraciadamente nos tenemos que marchar. Muy a mi pesar me tengo que levantar (ya había cogido sitio) y allí los dejamos gozando de unos suculentos manjares, no sin antes tomar un par de birras y comer algo de jamón, chorizo, salchichón, queso y pate.
Y esta ruta creo que no da para más, así que hasta otra.
Salud,
Barrancas.