17 mayo, 2016

Mastines-Panzares-"La Turriente" (11 Ciclistas)

15 de mayo de 2016
Distancia: 71km
Desnivel acumulado: 1510mt
IBPindex: 134

EL ELIXIR DE LA ETERNA JUVENTUD
                                                                        UN PORTENTOSO RELATO DE TOÑO PLEITOS

Otro fin de semana, otro sábado de ermitaño, prontito a la cama nene, que a las seis y media tienes que estar despierto y en estado de revista, preferiblemente descansadito, porque últimamente, las salidas programadas por el Comité de Sabios son de agarrarse los machos.
La sabiduría del dúo sacapuntas, de pin y pon, de Garganta Profunda y del Visir del Cortijo es inconmensurable, programan las salidas como Dios jugando a los dados; cada jugada, cada movimiento, cada decisión tiene una profunda razón de ser y su resultado es inmejorable.
Esta salida de Panzares es el punto final y colofón de la Trilogía de las Rutas de las Piernas Sufrientes. Empezamos por Moncalvillo por Bezares, seguimos por Cerrollera por Peña Aldera y terminamos por la que ahora vamos a narrar.
Pin y Pon conscientes de que, para los aguerridos Ordanzas, la mera realización de las mismas no iba a conseguir amedrentarlos, las combinaron con sutiles toques de inclemencias meteorológicas, la primera de ellas con un frío del carajo, la segunda con el huracán Fifí y esta última con el diluvio universal. Podemos concluir, por tanto, que más que rutas, lo que nos mandan nuestros sabios son maldiciones bíblicas.
06:37 de la mañana, salgo silenciosamente de la cama y antes de desayunar me asomo a la terraza para, como dicen nuestro mayores, ver cómo está el astro. Y el astro está desastroso, para qué nos vamos a engañar. Lloviznando, cubierto, oscuro y desapacible.
El whatsapp en silencio sepulcral. No hay vuelta atrás, hoy se sale, sí o sí.
Me visto de primavera confiando en las predicciones meteorológicas, desecho la mochila dado que no habíamos recibido aviso de la superioridad de que fuera la de hoy ruta especialmente larga o dura (en realidad, el único que no debía saber dónde íbamos era yo y mi ignorancia no tenía su causa en no preguntar. Porque preguntar, pregunté. Verdad, Víctor?) y cuando iba a salir de casa me acordé de coger el chubasquero (en que hora!!).
Salimos hacia Sorzano con un fresquete que reinaba a sus anchas, sin rastro de sol y amenaza de lluvia y mientras pedaleamos a buen ritmo me voy enterando de varias cosas, entre ellas, de nuestro destino y también de que había entre nosotros tres traidores a la causa que nos iban a abandonar para ver pasar los ciclistas de la RBR y, de paso, ponerse morados en el puesto de avituallamiento regentado por nuestro insigne posadero Jerónimo Vera. Esos traidores que no merecen ser siquiera nombrados son Luis, Santi, que estrenaba nueva burra eléctrica y El Murrio.
Desde Sorzano ascendemos por el cortafuegos que lleva a Moncalvillo para después desviarnos por los Mastines. En ese punto hacemos la foto de grupo y despedimos a los traidores.
La anterior ascensión y la bajada hasta Castañares merece la pena solo por contemplar los maravillosos parajes que atravesamos.
Seguimos pedaleando con ritmo alegre después de desprendernos de las rémoras, hasta llegar a la altura de Panzares por un camino paravíctor (digo paralelo) a la carretera de Soria y dar comienzo al reto del día la subida hasta Moncalvillo por esa vertiente.
El comienzo es asfixiante por la pendiente y por el firme con mucha piedra suelta que puede obligarte a hacer la patineta.
Después el porcentaje suaviza bastante y se convierte en una ascensión amable con unas vistas espectaculares del valle del Iregüa.  En este punto Víctor, se aproximó al grupo cabecero y me hizo notar la belleza del colorido de la sierra, de esos matices de verdes tiernos combinados con otros más oscuros y recios y el gris del cielo que, hasta ese momento, nos respetaba.
Reagrupamos en una intersección con un camino que subía desde Nestares y donde, precisamente, daba comienzo a la ascensión del día; un cuestón de unos 2 ó 3 kilometros por un hayedo precioso y con unos porcentajes que en su punto medio tenía rampas de hasta el 24%.
Allí fui testigo de otra muestra del amor reverencial que el Marqués profesa a su amado e idolatrado Pepón. Ahora además de ponerle ojitos se ha comprado la misma marca y sabor de barritas energéticas, “para compartirlo todo, todo” (según afirmó atribulado el propio José Javier)
La ascensión la comandó Pepón con su poderoso tranco, seguido por un etéreo Dieguito que fue perdiendo fuelle por la elección del plato (montó un 32) y porque se dedicó a grabar un vídeo mientras subía y cantaba (todo al mismo tiempo). Por eso, hizo escala en el famoso número 13 para hacer fotos mientras recuperaba el aliento.
Conmigo hizo toda la ascensión Pablo, impresionante el rendimiento de este chaval de 14 años. Ahora, además de la efervescencia propia de su edad, ha alcanzado un fondo físico que le permite afrontar las etapas más duras con garantías.
Mientras ascendía junto a estos dos pipiolos iba dando gracias a la btt por permitir que señores talluditos como nosotros, la mayoría por encima de los 50, nos sintamos por unas horas tan jóvenes, tan poderosos y tan felices como estos chavales que nos honran con su presencia en nuestras salidas domingueras.
El hecho de que en un momento determinado, con algún arreón de los suyos, nos hagan caer en la cuenta de que no somos tan jóvenes ni tan poderosos, no empaña tan maravillosa sensación y además, nos hace ser conscientes de que también tenemos otras armas como la experiencia, la constancia y la fuerza de voluntad.
Unos gozan de esos momentos bajando, otros llaneando y en mi caso subiendo.
El saber acompasar tu ritmo a lo que te pide el terreno, no solo te pide sino que en muchos casos te lo exige y ay de ti como oses rebasar los límites que te impone. Agradecer los momentos de respiro que te brinda, respetar la cuesta que tienes por delante y, a la vez, desafiarla. Lograr culminarla y sentir, no sensación de victoria sobre ella, sino orgullo de que te haya permitido conquistarla, para mí son sensaciones que no tienen precio.
Nos reagrupamos a la salida del hayedo y nos encontramos con un cambio brusco de las condiciones. Mientras esperamos a los pros que recientemente han montado monoplatos en sus monturas (Jaba y Fresita) la niebla, que cada vez era más densa, empieza a escupir y el viento a arreciar y la temperatura desciende bruscamente.
Israel, como una madre obsequiosa, reparte sus chubasqueros entre los jovenzuelos del grupo que no habían previsto la contigencia. Pablo por imprudencia o inexperiencia y Dieguito, por temeridad (el niño iba en manga corta).
Subimos ascendiendo por un cortafuegos hasta el Serradero, para después desviarnos a la derecha y buscar la senda de Turriente. La bajada por esta senda, al comienzo, es pestosa: mucha piedra, poco marcada, mucho matorral y tocones y, para más inri, agujeros.
Todos tuvimos algún susto y alguno más que eso. Un componente de la expedición, cuyo nombre no diré, de perfil característico, desapareció literalmente en un agujero, frenó con la nariz y solo alcanzábamos a ver sobresalidendo su casco naranja y sus hermosos glúteos en pompa. Un alma caritativa lo rescató de la trampa en la había caído e impidió el consiguiente reportaje fotográfico.
Repuestos del susto continuamos descendiendo despacio dado que la visibilidad era de tan solo unos metros y que el desconocimiento y la dificultad de la senda no permitían otra cosa. Poco a poco fueron desapareciendo los arbustos, los tocones, las piedras y la niebla dejándonos contemplar un paisaje impresionante y una ladera cubierta de hierba y de amable discurrir.
Quedamos sobrecogidos por la belleza del paisaje para, poco después, comenzar todos a tiritar por efecto de la velocidad de un largo descenso (que nos llevará primero a Castroviejo, donde cogemos agua y después, por carretera a Santa Coloma) y de los calderos de agua que los angelitos nos arrojaron inmisericordes hasta casi llegar a nuestro destino.
De Santa Coloma nos dirigimos a Ventosa y por el Camino de Santiago a Logroño encajonados entre el agua que nos caía por arriba y la legión de peregrinos coreanos que, en fila de uno y a ambos lados del camino, nos flanqueaban mientras miraban pasar atónitos nuestro pelotón bttero guiado por Pepón al  grito de “COMANDO G, COMANDO G, SIEMPRE ALERTA ESTAAAÁ…!!!.
En Navarrete, por arte de magia dejó de jarrear y poco a poco fuimos entrando en calor. El calor nos abrió el apetito y no sé ni porqué sí ni porqué no acabamos en donde Gerardo almorzando.
Israel, como la gallinita que cuida a sus polluelos, trajo de casa ropa seca para los supervivientes del aguacero. Allí estábamos cuando nos sorprendió gratamente la llegada de Copito, Faltafrán y El Pe que habían ido a Sojuela a ver la Rioja Bike.
Da gusto compartir mantel con estos bikers de reputada valía y experiencia que solo se perdieron tres veces para llegar a Sojuela y otras tantas al volver invadiendo, incluso, en sentido contrario el recorrido de la carrera. Sencillamente impresionante.
Me alegré de ver a David y comprobar que se va recuperando de su reciente operación pero solo por un momento. Enseguida esa alegría se transformó en hiel cuando me hizo saber que, ante la traición del Luis y El Murrio, el designio del Chino era que yo hacía la crónica.
Eso es todo amigos…








7 comentarios:

vitinbtt dijo...

Portento, me has dejado sin palabras, me parece una crónica sensacional; lo mismo subes un cuestón, que bajas un barranco, que te pones a escribir como Forges; eres un PORTENTO.
La crónica de El Portento y el Murrio, hoy tiene poco recorrido, el segundo se nos hizo "caquitas" antes de bajar a los mastines, las malas lenguas dicen que no aguanta tanta presión y que va a retomar la "flaca" para hacer una segunda "pretemporada" ya que va hacercándose cada vez mas a la parte baja de la clasificación.
Otra gran día de bici, frio, lluvia, niebla, viento y almuerzo; que mas se puede pedir....

Anónimo dijo...

Una pena no poder acompañaros en tan estupenda ruta. Gran crónica Portento.
Salud,
Barrancas.

Jose Eugenio Montalvo Santana dijo...

Toño otra vez te has cascado una supercrónica, eres un fenómeno. Da gusto leeros cuando a los privilegiados os toca redactar la vivencia dominical.
En cuanto a las peripecias del domingo, ¿tu que crees que son unos ciclistas empapados como pollitos y ateridos de frío pasándolas más putas que en vendimia?, pues eso, si señor.......un "comando G" y la G en mayúscula.
Por otra parte comentas, que si "fulano" cayo al agujero, que si "mengano" comió barritas de las buenas, que si "zutano" iba en manga corta, pero del olvido de alguna eminencia del relato no aparece ni la más mínima reseña, ¿como así?. Menos mal que llovía e ibas con la lengua fuera para refrescar.
Otra gran ruta, esta vez modificada, y otro gran domingo.
Alguno se lo esta perdiendo. Tiempo habra.

Pablo García dijo...

Buena crónica Portento!!! Un placer disfrutar de rutas y mañanas así con la mejor compañía. Como mencionó anteriormente en alguna crónica el señor D. Jerónimo: "Siempre un honor ser y vestir de OR"
Un saludo,
Turbo Boost. (jejeje)

Luis Martínez dijo...

Porten, después de leer tu crónica me da mucha pena haberme "cagao" y marcharme al bar de Jero y mozy a tomar cervezas. Más todavía cuando leo todo lo que sufristeis y os mojasteis. Nosotros, lamentablemente no nos mojamos, por fuera. Lástima perderme la cuesta de Panzares, aún no he podido con ella. Luis.

israel ogrobis dijo...

Vaya, vaya cuestita, un de sufrir. Pero como siempre me lo pasé pipa.
Genial la crónica Toño aunque esperaba más mordiente, no vale eso de dejarlo para que Vitín de la puntilla,… ¿o es qué los años te están ablandando?

Fer dijo...

Gracias Toño por tan imponente crónica y perdón por no haberla leído antes..Un verdadero portento es el que es capaz de evolucionar, reinventarse, mejorar cada dia y conventirse en lo que tu eres, un
PORTENTOOOORRRRR