17 noviembre, 2015

Leon Dormido-Aerogeneradores-Aras-Viana (19 Ciclistas)


Crónica de una crónica anunciada.

15 de noviembre de 2015
Distancia: 49km
Desnivel acumulado: 870mt
IBPindex: 67

Crónica por Diego I "El Grande"


Estaba claro desde hacía días, semanas, incluso meses. Parecía como si estuviera predeterminado. Después de tanto tiempo sin salir con mis amigos, al menos en la salida “oficial” de los domingos, todo estaba claro.

Ya barruntaba yo algo en los pocos días que había salido entre semana con ellos, algo me decía que iba a suceder lo que sucedió.

Así que no me sorprendió nada cuando nos encontramos todos a las ocho en las Bodegas Franco Españolas, en medio de una densa niebla que, tan cerca del río, daba al ambiente un aire algo fantasmagórico. El ritual de los saludos, saludos a quienes hacía mucho tiempo que no veía, saludos incluso a alguno al que creo que no había visto nunca.

Tampoco me sorprendieron los gritos de Tate, diciendo que esperáramos que alguien no había leído bien y estaba en las Gaunas y que venía zumbando. Como siempre, también, los que siempre nos quedamos atrás fuimos yendo “poco a poco, yanosalcanzaréis”, y los de siempre se quedaron a esperar.

Y así, poco a poco, las charlas con uno y con otro, poniéndome algo al día, pusimos rumbo a Oyón por el camino viejo. Ya en el pueblo, como es habitual, Víctor se puso al mando para que no nos despistáramos entre la niebla, indicándonos diligentemente por dónde seguir en cada bifurcación.

Al poco de salir del pueblo y enfilar hacia Lapoblación, el grupo de atrás nos alcanzó, como era de esperar. Y, como estaba previsto, nos adelantaron como balas perdiéndose rápidamente entre la niebla. Una vez más, las risas y mofas que vinieron cuando el despistado estuvo a tiro tampoco me pillaron de sorpresa.

Al llegar al siguiente cruce, el grupo de cabeza estaba esperándonos para reagruparnos, y cuando reanudamos la marcha la niebla desapareció de repente, dejando paso a un solo que a esas horas aún no calentaba mucho pero que se agradecía enormemente. Debo reconocer que el hecho de ver a mis amigos esperando fue una sensación tan cálida como la del sol apareciendo tras la niebla.

El esfuerzo hace callar algunas conversaciones, al menos la mía, pero temporalmente; en cuanto aparece alguien a mi lado con el que no he conversado vuelvo a charlar. Nos adelantan dos ciclistas a toda pastilla, pero van cada uno a lo suyo, sin charlar, ni siquiera van juntos (qué pena dan). Y casi sin darnos cuenta llegamos al “chalet”, donde nos reencontramos todos  de nuevo. El sol ya calienta más (¿o será el esfuerzo?) y nos tomamos un agradable respiro para comer algo antes de acometer las rampas que vienen a continuación.

Subimos por el camino que sale a la derecha, un camino lleno de piedras que con la humedad de la mañana están muy resbaladizas y a más de uno le hacen descabalgar. Algunos, quizá con más técnica, más fuerza o una combinación de ambas, logran superar todos los obstáculos y subir montados hasta Lapoblación. Quiénes lo consiguieron tampoco me sorprende.

En el pueblo controvertida foto de grupo, que si para aquí, que si así sale a contraluz, que si pon bien el móvil que se te va a caer otra vez, y, después de coger algo de agua, otra vez Víctor al frente de la manada de ñus para ir abriendo camino y que no se pierda nadie.

Continuamos por la senda que va a los aerogeneradores, senda en la que, como era de esperar, los tapones los forman los mismos de siempre. Vemos que han ampliado y arreglado la senda que baja hacia Marañón y que la han convertido en un camino ancho con excelente firme, para fastidio de los endureros que pierden un tramo de senda divertida y exigente. Tampoco supone ninguna sorpresa ver cómo no les tiembla el pulso a las administraciones a la hora de meter una excavadora en el monte.

Continuamos el cordal de los aerogeneradores, cogiendo velocidad en las bajadas para ahorrar esfuerzo en las subidas, disfrutando de las maravillosas vistas del valle del Ebro, al sur, y el valle de Aguilar, al norte, totalmente cubiertos por un mar de nubes, con el Ioar alzándose imponente sobre ellas.

Continuamos bajando hacia Aras, donde nos reagrupamos para afrontar el penúltimo tramo de la ruta de hoy. En un alarde, a mi tocayo (no voy a decir su nombre para no herir sensibilidades) se le va el dedito izquierdo y sale por encima de la bici, aunque dada su maestría es capaz, en el aire, de apagar la cámara antes de caer para que no grabe la caída y no haya constancia gráfica. Todo un crack.

Con algo de pesar, reanudamos la marcha dejando atrás el sol para volver a bajar hacia la niebla, pero como ya sabía, a estos chicos no les asusta nada.

Y así, en un suspiro, llegamos a Viana, donde nuestro buen amigo Jesús hace gala de su don de gentes trabando amistad con un enorme perro; o era un caballo bajito?

Sin más dilación, continuamos por el camino de Santiago y, como es habitual, algunos toman la senda y otros continúan recto para juntarnos todos en el cementerio (afortunadamente todos estábamos fuera) y prepararnos para la última parte de la ruta.

Tampoco me sorprendió nada lo que ocurrió después. En el bar La Terraza una cervecita rápida para bajar la temperatura corporal y a los pocos minutos apareció Fernando Alcalá para anunciarnos que estaba todo preparado y que fuéramos a su casa. Como en la canción de Sabina, no dejó que pagáramos ni una ronda. Alguno se fue para casa por compromisos familiares, y se nos unió David por compromisos gastronómicos.

Bicis al garaje cerrado, ropa seca para estar más cómodos y a la bodega, donde la chimenea encendida nos daba una cálida bienvenida. No menos cálida que el recibimiento de Manchitas, que nos fue saludando uno a uno.

Tomamos asiento y comenzó un auténtico festival gastronómico a base de vermouth y aperitivos para ir abriendo boca, unos huevos escalfados con fritada (míticos ya en casa de Fer) y lomo con pimientos (también un clásico que siempre triunfa), postres variados a base de queso, dulces, bizcocho y helado almendrado (estos dos últimos servidos juntos con un chorrito de whisky), café y licores aún más variados que los postres.

Nada sorprendió en este formidable almuerzo; ni el almuerzo en sí ni el trato dispensado por Fernando y su mujer, Marga, que no nos dejaron levantarnos ni para coger el pan, siempre atentos a todo y a todos.

Desde estas líneas mi agradecimiento a los dos por el excelente trato recibido. Como siempre, un placer.

Dimos buena cuenta de todo; alguno ni se dio cuenta de la cuenta que daba a alguna botella, otro (quizá el alguno anteriormente citado) entonó cánticos populares que hicieron retemblar los cimientos de la bodega, algún otro (creo recordar que era el mismo alguno del principio de este párrafo) estuvo a punto de cruzar apuestas por valor de 17 almuerzos… En fin, lo de siempre.

Y eso es lo bueno de los amigos, que puedes contar con ellos y sabes que siempre te van a responder, por eso en el día de hoy nada me ha sorprendido y he disfrutado enormemente del excelente rato pasado con ellos.


Bueno, he de decir que ha habido algo que sí que no me esperaba y que me ha sorprendido enormemente: que me haya tocado hacer la crónica.

4 comentarios:

vitinbtt dijo...

Buena crónica Diego, no como la de algún difunto. Me alegra mucho volver a ver en bici y con el grupo a los Sanchez, espero que esto se vuelva habitual.
Hoy se calló el "chiquillo" y no lo hizo "Perry", sorpresas te da la vida....
En cuanto al almuerzo, que decir, ¡ESPECTACULAR!, Gracias Fer y Marga, que buenos anfitriones.

TOÑO Pleitos dijo...

Diego buena crónica, como era de esperar, no sé porqué pero no me sorprende. Aunque espero que nos sorprendas en alguna otra ocasión con tu presencia y la de Mariano.
Dieguito se cayó pero tú, Víctor, no callas aunque nunca digas nada... La vida te da sorpresas.
Festival gastrónomico en el afamado restaurante "La bodeguita de Fernando" Impresionantes los huevos con fritada de Marga y no menos memorable el lomo con pimientos de Fernando. Tanto monta, monta tanto Marga como Fernando.

Fernando Alcalá Sacristán dijo...

Gracias a vosotros por vuestra asistencia. Mi mujer a leído la crónica y los comentarios y esta encantada, así que ya me ha convencido para que os vuelva a invitar. A Manchitas también le caísteis
muy bien y como después de mi.mujer es.la.que
más manda... pues hasta el próximo año

israel ogrobis dijo...

Muy buena crónica Diego y magnífico almuerzo Fernando.
Gracias por todo.