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01 noviembre, 2011

Cena en la sociedad 25 (24 Amigos)



Crónica por "Fer"

CRÓNICA DE UNA GRAN CENA

O.R. 28 de Octubre del 2011 (Sociedad Gastronómica 25)

COMENSALES:

Mariano, Diego, Jesús “Chifla”, Jorge, Tate, Fernando “Milka”, David, Toño, M. Angel, Luis, Dalmau, Winnie, Vitin, Ricardo, Santi Alonso, Jesús “Educador”, Paco, Fran, Mario, Pepon, Fer, Marcelo, Javi “Yatedigo” y Fernando “El Mudo”.

Santi Sainz llegó un día más tarde (si viene con la bici hubiese llegado un día antes).

Acudimos a la convocatoria del viernes, 23 comensales y medio – y digo medio porque uno se nos apagó a mitad de la cena - dispuestos a desentrañar los tres grandes misterios que a todos nos inquietaban esa noche:

1º- ¿Es posible que te den “de cenar” hoy en día por 10 € , y no morir en el intento?

2-º ¿Realmente existen las “mungetes”?

3º- ¿Es posible perder los dientes andando en bicicleta y no encontrarlos?

El primero de los misterios quedó claramente desvelado: El gran Mariano, con la inestimable colaboración de su equipo de cocina, compuesto por Diego , Chifla y algún patrocinador altruista que suministró vinos y licores, lo hicieron posible.

El menú se compuso de: mejillones, crema de hongos, mungetes, caparrones con su oreja y tocino, carrilleras con ciruelas pasas acompañadas de puré de castañas, selección de dulces, que incluía un trozo de bizcocho como la quilla de un destructor, café, licores y cubata.

No tengo palabras para elogiar y agradecer lo suficiente, la exquisitez de sabores y el derroche de cariño con el que estaban cocinados cada uno de los platos que compusieron este menú de lujo.

El segundo de los misterios también quedó resuelto: ¡Los mungetes existen!

Como todas las comparaciones resultan odiosas, quedamos en que las munguetes y los caparrones riojanos no se pueden comparar…, pues son cosas distintas…... Eso sí, el maridaje de los dos en el estómago resulta destructivo, y a más de uno lo invitaron a dormir esa noche en el sofá.

El tercer misterio, como os podéis imaginar, nos tuvo entretenidos toda la velada. Rápidamente salió algún “cabrito” – y cuando digo cabrito lo digo en el sentido de “gran trepador de riscos”- con la guasa de: ¡ Marcelo! , silba, ¡Marcelo! una sonrisa para la foto…….. y como Marcelo

aguanta todo lo que le echen, menos estar con la boca cerrada, rápidamente el tercer misterio quedó desvelado: ¡Es posible!

Tras los cafés y con un gran sentido solidario por parte de todos, se organizó una espontánea colecta para sufragar los gastos de los nuevos piños, ya que O.R carece de seguro para tales disparates. Salvo excepciones – Dalmau todavía tiene la mano pegada al bolsillo del pantalón - la generosidad desbordo las previsiones, y ya se han encargado los dientes provisionales en “Pichiglas”. Alguno de nuestros numerosos funcionarios se ofreció a preparar todo el papeleo, para, ante la magnitud de la obra, pedir una subvención al Ministerio de Fomento.

Después de los licores y de unos magníficos cubatas,

empezaron las despedidas, y curiosamente, los más jóvenes, que debían tener algún asunto pendiente en casa, se fueron marchando los primeros, y los más entrados en años – perros viejos que nos vamos de casa con los deberes hechos – nos fuimos los últimos.

Como siempre, la noche se nos quedó corta, y otros misterios – ya clásicos - quedaron sin resolver, pese al gran debate que alguno de ellos suscitó. Seguro que pronto nos reuniremos otra vez alrededor de una buena mesa para seguir debatiéndolos.

¡Hasta la próxima!

3 comentarios:

vitinbtt dijo...

Agradecer a todos los que participaron en la realización de la cena su gran dedicación y esmero, en especial a Mariano que siempre se presenta voluntario para esto eventos y los prepara como nadie pero... ¡¡te queremos ver encima de la bici!!! jejeje.
La crónica como siempre genial, eres un fenómeno Fer.

Anónimo dijo...

Como siempre un 10 para los cocineros.
Ah, y sin duda Fer pasa a ser el cR.O.nista oficial.
Saludos,
Barancas.

Miguel_Bike dijo...

Gracias por la dedicación de los cocineros, todo estuvo en su punto, y no descansaron un instante en servirnos en todo lo que dispusiéramos, una buena noche la que pasamos, ¿eh?.

73 - 51

Saludos