30 octubre, 2018

El Toro (9 Ciclistas)


Distancia: 55km
Desnivel acumulado: 1284mt
IBPindex: 120


Crónica por Javi “Yatedigo”

En esta ocasión Diego, Víctor, Pepón, Igor, Luis, Israel, Santi, Edu “gominolas” y Javi.

Elegantes y dispuestos que encaramados en nuestras radiantes y sufridas compañeras nos disponemos a emprender una nueva batalla, un nuevo reto, ¿Qué nos deparara el nuevo día?, seguro que historias que contar que con el paso del tiempo nos harán sentir sensaciones y emociones por doquier…

El tiempo, ese tiempo que inexorablemente transcurre sin descanso y que por los caminos nos va dejando aconteceres, aventuras y desafíos.


Era la tercera ocasión en la que intentábamos semejante hazaña y, oh, por fin “lo logramos”, tenaces,  intrépidos,  bizarros,  calificativos  que  denotan  nuestra  insistencia  en  conseguir alcanzar nuevas metas que reconfortan nuestros sacrificios muy a gusto asumidos.

Otra mañana más, en esta ocasión otoñal, con esos cielos cubiertos que nos saludan amenazando lluvia, la cuadrilla sin temor a las inclemencias del tiempo nos volvemos a reunir y sin dilación y emprendemos un nuevo viaje.

Eran las 8 de la mañana y en las bodegas Franco Españolas el punto de partida, como siempre esos cinco minutos para quienes apuran al máximo el tiempo.

Nos dirigimos hacia La Guardia tomando la primera pista a la derecha para todos conocida como la de los Gay, con ritmo tranquilo para unos y sin embargo no tan tranquilo para otros, esos repechos ponen a cada uno en su sitio, llegamos a Viñaspre, suenan las campanas anunciando las nueve de la mañana, esas campañas que nos invitan a realizar la primera parada para reponer agua, hacernos la foto que da fe de quienes participamos en la gesta y de ese modo Santi que tenía que partir hacia otros lares quedaría reflejando en la instantánea.




Continuamos la marcha por el sendero de la ascensión hasta Cripan con un compañero inesperado de viaje, el viento, ese viento que por momentos se torna intenso y que nos dificulta  la  marcha, esas  dificultades  que  en  el  fondo  a  cada  uno  de  nosotros  nos  gusta superar, sobre la marcha aparece ante nuestros ojos la Sierra de Cantabria, con mucha niebla, esa niebla que presagia malas augurios, quizás nos impediría realizar la ruta prevista, sin embargo el grupo no se rinde tan fácil, ni la niebla ni las inclemencias del tiempo pueden debilitar nuestro objetivo.


Seguimos hacia el camino de los depósitos para adentrarnos en una senda muy técnica, con cantidad de piedras y muy rota, a la salida Víctor sufre una rotura en la patilla del cambio, no obstante entre él y diego que se ponen el buzo de trabajo solucionan con prontitud la inesperada avería. Seguimos subiendo, el paisaje es espectacular, rodeados por robles y hayales, con ese viento húmedo que se pega en el rostro y con ese paisaje que nos invita a realizar una nueva parada reagrupándonos y compartiendo comentarios de todo tipo, a continuación una bajada muy rápida con curvas sumamente cerradas y cantidad de piedras que hacen que alguno más precavido (yo mismo) se baje de su montura y decida realizar un tramo andando.





Cambiamos de sentido para emprender la última subida, todos pensando y comentando el tiempo que nos esperaría en la cima, unos antes y otros después pero la mayoría tendríamos que barajarnos y empujar a nuestras maquinas no con las piernas sino con las manos debido a la dureza del último kilómetro. A un servidor le sobrevino una de esas necesidades fisiológicas incontrolables (un apretón) que te obligan con celeridad a deshacerte de ese lastre, por supuesto motivo más que suficiente para hacer unas risas, que si el papel, que si unas hojas de árbol, que si una piedra redondeada…


Una vez en la cima y reagrupados nos abrigamos para emprender el descenso por una senda espectacular, debo de decir que yo no conocía, rápida, limpia y sin ninguna dificultad que sale a la pista que llega a La Guardia, la lluvia nos acecha, vamos calados y en vez de seguir el trak que va por las balsas de La Guardia, bajamos hasta la gasolinera para girar a la derecha y por una carretera secundaria para llegar al cruce de La Puebla, de allí por carretera nacional hasta Logroño.



En el cuarto puente nos dividimos, cada mochuelo a su nido, esta vez sin almuerzo, no porque no nos lo hayamos ganado, no, estábamos muy mojados y no era cuestión de pillar una pulmonía.

En definitiva, una mañana en lo climatológico mala con mucha agua, viento pero con la sensación de haber terminado una ruta de “10”, con unos compañeros de viaje también de “10”.

Eso es todo colegas…



7 comentarios:

vitinbtt dijo...

Javi, joder como escribes, te estás poniendo en el nivel de Fervantes y Toño "Machado"; que prosa, que "palabros", alguno es la primera vez que lo leo en una de nuestrás crónicas (y eso que casi tenemos 1000) ¿¿Bizarros?? Para esto hay que dedicar mucho tiempo a escribir la crónica ¡¡¡ENHORABUENA!!!
Por lo demás, que decir, por fin después de 3 intentos conseguimos coronar el toro el día que menos lo esperábamos, con una previsiones que no daban ganas ni de salir del portal.
Lo logramos, pero la calada que nos pegamos desde la cima a Logroño fue épica, las zapatillas estabn en modo piscina "chof, chof..."

igor san juan dijo...

Buenísima Bartolo que grande eres y como andas buenísima mañana

Luis Martínez dijo...

Joder Javi, tú y tus necesidades...hay que salir hechito de casa. Al menos no le des publicidad. La nube de moscas que nos acompañó el resto del camino. Para colmo cagando y sin papel. Pobre del que tuviese que lavar el pantalón.

La ruta extraordinaria. Lástima que no nos acompañase Toño. Te la perdiste amigo.

Jose Eugenio Montalvo Santana dijo...

Ostras Javi, que gran crónica. Como se nota que eres de los pocos miembros de la cuadrilla que se han criado al cobijo de una gran universidad como es la Universidad de Ballesteros, aunque me parece que tus sapiencias son más sospechosas que los masters de la Rey Juan Carlos. En fin sospecho que eres un "sinverguenzon".
La ruta la califico como una ruta épica. Quien la hizo sabrá porque razones.
Otro gran domingo, y van...

israel ogrobis dijo...

Muy buena crónica Javi la ruta me resultó durísima esta vez y lo peor no almorzar por cuatro gotas que nos cayeron, que falsos.

TOÑO Pleitos dijo...

"El tiempo, ese tiempo que inexorablemente transcurre sin descanso y que por los caminos nos va dejando aconteceres, aventuras y desafíos." Esta frase no está incluída en ninguna obra de Valle Inclán sino en la crónica que acabo de leer (con cierta perplejidad, confieso)
No obstante; Felicitaciones al cronista!!! Sea quien sea el que haya escrito la crónica... No sé, no sé... ese estilo tan rimbombante e incluso un poco afectado no me cuadra con el bueno de Javi, aunque siendo Marqués, como es, tal vez la educación recibida por su alta cuna le haya dejado ese poso cursi y ampuloso.
Por lo demás, hicisteis El Toro en mi ausencia (cabroneesss!!!) y tuvisteis el castigo divino en forma de diluvio y de ausencia de almuerzo (bien merecido lo tenéis, matrakos!!!)

Anónimo dijo...

Jajajajajajajajaja. No te lo crees ni tu, Bartolo. Dale la enhorabuena al " negro" de turno.
Salud,
Barrancas