07 septiembre, 2017

Villoslada 2017 (15 Ciclistas y Chuchi)

3 de septiembre de 2017
Distancia: 40km
Desnivel acumulado: 1312mt


IBPindex: 124

Crónica por Pepón.


LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.


Dieguito, Tony, Israel, Dalmau, Toño, David, Javi “yatedigo”, Pepón, Santi, Ernesto, Igor San Juan, Lolo, Eduardo, Vitin, Javi”Viniegras” y “Chuchi”.

Ya estamos de nuevo en el Parque Natural de Sierra Cebollera. Es una fecha escrita con negrita en el  suculento calendario de rutas de la cuadrilla de ANDANZAS EN BTT y los amigos responden a la cita con la misma incertidumbre que tiene un niño el día de Reyes pues el recorrido suele ser una incógnita y recelan de lo que les va a deparar la mañana.

Suelen temer un poquito a la dureza, al kilometraje y a la dificultad técnica con que se van a encontrar en la jornada pero nada puede justificar ese temor ya que a la conclusión se suelen encontrar con una ruta que les deja casi a la mayoría de los participantes del todo satisfechos. Se me olvidaba, también temen a la temperatura de las duchas.

La verdad sea dicha que yo pongo todo mi afán en que la ruta sea del agrado de la cuadrilla y de que la jornada salga en todos los aspectos lo más bella posible, creo que esta vez por los rostros que revelaban también se ha alcanzado el objetivo.

Bueno, ya sin más preámbulos voy a intentar describir lo que aconteció en la jornada, que sinceramente me parece que no fue poco.
Esta vez con puntualidad suiza nos encontramos en el lugar de cita en Logroño la mayor parte de los participantes. Allí estábamos” los Vitines, los Bartolos, los Israeles, los Jabalíes, los Tonys, los Toños, los Santis, los Davices, los Igores, los Dieguitos y los Pepones de costumbre”. Sin apenas darnos el conmovedor “pasamanos” tomamos dirección Villoslada y para las 7’30 estábamos en lugar de inicio. Nada más llegar algún componente fue a dejar su particular “aroma de Oriente” tras los troncos del aparcamiento, se conoce que la cena turca le movió las tripas durante el desplazamiento aunque hay que tenerle en cuenta que esta vez lo hizo con enorme pulcritud, otras veces ha sido más escandaloso en sus menesteres.

En unos minutos aparecieron los participantes de Las Siete Villas, Lolo, Javi y el “ventrosino” Ernesto, una representación de autentico lujo. Todo iba sobre ruedas pero no era normal tanto primor y de repente sonó un teléfono y… ¿Quién podía ser si no? Pues un habitual de este tipo de hechos, el representante de las tribus del este, nuestro amigo Dalmaú (bastante hemos hablaú).
-¡Hay que pensaba que estabais en Ribabellosa!
-¡Esperadme un poquito que ya llego!
Decía con voz melosita.
 Y así hicimos… ¡qué pena de mocete!


La verdad es que se presento rápido aunque este componente también tenía que dejar su particular “aroma de la Tramontana” y todos esperamos a que el muchacho finalizara la faena, se subiera el culotte y nos diera el permiso para tomar la salida. Después de meterle prisa dio por terminado el bordado y con su beneplácito comenzamos la correría.

PRIMER CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
Llenamos los bidones y enfilamos La Vía Romana en dirección hacia La Laguna de la Nava, es decir en sentido contrario a como lo perpetrábamos habitualmente. Sin dejar aun la cuesta de hormigón se nos unió una participante más, Chuchi, oriunda del lugar donde cumplíamos  el acontecimiento y que con su bonito uniforme naranja nos deleito toda la mañana con su compañía. Incluso debo de reconocer que por momentos pensaba que se sabía el recorrido a realizar. Sin afán de criticar, no es que anduviera mal, tenía cierto nivel sobre todo cuesta arriba pero le pasaba como a esos bikers carreteros que cuando comienzan con las ruedas gordas no bajan un pijo y suelen entretener la marcha aunque esta ni con mucho llegó a los niveles de tardanza descendiendo que poseen “Fernando el Mudo” y “Marcelo la rémora sudamericana”, (no confundir con la otra rémora).

Ya todo el pelotón al completo anduvimos la vía con la consabida carga de pericia que requería la zona. Se puede subir la mayor parte montado y apenas tiene una zona en la que la dificultad no te deja circular, el resto y sobre todo en bajada es una gozada por lo bien que se puede “pilotar”. Esta vez transitamos un trozo de senda inédita para nosotros en esta trayectoria que nos hizo gozar por su hermosura y su benevolencia y que nos llevó hasta la carretera de Soria satisfechos al máximo.


 Cruzamos la carretera y por otra bonita senda subimos hasta Lumbreras. De momento todo iba sobre ruedas, no más que alguna coreada “patineta” fue lo único que se puede reseñar como percance y ya en el pueblo nos dirigimos por asfalto hasta el pequeño poblado de El Horcajo. No nos quedo otro remedio que tomar la carretera pues el sendero que se dirige a la aldea por El Hoyo es impracticable por su zona de inicio y después de rastrearla con anterioridad decidí que lo mejor era tomar la decisión generada.

Nos vino bien el benévolo asfalto para relajarnos y dedicarnos a charlar mientras subíamos la suave cuesta y que nos llevo a la fuente del pueblito para tomar el primer refrigerio de la jornada. Daba gusto ver a los amigos, la fuente les gusto y sentía la sensación de que se lo estaban pasando bien por sus risueños semblantes y por su expectación por la dirección a seguir, todo ello a pesar de la dureza técnica que nos hizo desgastarnos en el primer cuarto de la ruta.

SEGUNDO CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
Partimos de El Horcajo por el sendero que se dirige a San Andrés (un pueblo que ni con mucho llega a la belleza de San Bartolomé, Montalvo en Cameros y por supuesto a Abizanda).
Este sendero es una maravilla porque no tiene ninguna dificultad y la hermosura de su paisaje lo hace más que ameno y totalmente recomendable para la práctica de nuestra afición. Da gusto circular por sus praderas y por sus sendas perfectamente delimitadas.

 Un par de asuntos fueron lo único reseñable de esta zona, uno de ellos fue que a Chuchi (la de Villoslada) le dio por correr un encierro con las vacas pero al revés, es decir, ella por detrás y las vacas por delante y a fe que tuvo su emoción y agitación.
-Aurrera, aurrera.
Le animaba “la bala de Euskadi” que estaba disfrutando como un loco.
-No hagas el tonto Chuchi que no te esperamos si te quedas atrás
 Le gruñía yo, y lo cierto era que esa hembra iba un poco a su puta bola aunque siempre volvía al cobijo del pelotón.

El otro fueron los improperios que nos dirigió Santi “el nuestro” con mucha razón pues nos pusimos a saltar un “paso de hombre” cuando a no más de tres metros teníamos una portilla por la que pasar sencillamente y sin necesidad de las comedias que estábamos haciendo. A veces somos un poco melocotones.

Atravesamos el bonito paraje de Las Fuentecillas y después de recorrer una pradera preciosa bajamos hasta San (Antonio) Andrés donde íbamos a tomar el segundo refrigerio de la mañana.
-Aquí me recordó por “primera” vez el amigo Amargasendas, que su encargado tiene una casa en este pueblo.
-¿No te acuerdas que lo vimos un año?
 Como se explica el jodido. Lástima que no hiciera todo montado, otra vez será.
Comimos, bebimos, vacilamos un poquito y arrancamos sin apenas dilación, nos esperaba un cuarto de ruta de los de armas tomar.


Como decía Chiquito “al ataquerrrr cobardes de la pradera”.
TERCER CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
De la misma placita partían las escaleras de bajada que nos llevaban a atravesar el pueblo y por carretera de descenso dar con la zona del pantano donde desemboca el río Piqueras.
Durante el descenso por carretera nuestra amiga Chuchi sufrió para seguir el ritmo y menos mal que el buen samaritano que es Israel tuvo a bien acogerla en su regazo y la ayudo hasta encontrar el terreno en que la “chica” se desenvolvía mejor. Creo que surgió una relación de amor a primera vista que dejo huella en el corazón del enamoradizo Isra, me temo que en esta ocasión la distancia hará olvidar tan agudo romance.

Siguiendo con la ruta advertí a la cuadrilla de lo que nos esperaba, una pista de apenas unos cuatro km. pero que nos iba a hacer dar todo por nuestra parte para llegar a la cima. Se tomo la decisión de que en un par de kilómetros paráramos  a reagrupar. Los “Santis”, “Tonys”, “Lolos” y”Davices” se pegaron un buen calentón y seguro que llegaron al descanso exhaustos como llegamos el conjunto. 


Otro tanto como lo que habíamos subido y estábamos en la cima pero “ostia” lo que tenía el camino. Era un rampón de los de verdad, duro, duro, duro. Se coronó la zona de La Pinilla y nos embelesamos con las vistas del parque que eran formidables, seguro que mereció la pena haber llegado hasta aquí por ellas y por lo verdaderamente interesante que nos aguardaba, el consiguiente descenso.


Vitín una vez acabada la ruta miro en el GPS y nos dijo que cuando empieza la zona digamos empinada, tiene un 29% de media con rampas de hasta un 37%, lo dicho un descenso de armas tomar, largo pero noble ya que no tiene ni un pequeño escalón pero en que todos tuvimos que dar el máximo de nosotros. Como tiraban las manos cuando llegamos abajo y como olían los frenos, echaban humo, pero que contenta estaba la cuadrilla y es que cuando dominas una bajada de estas características te sientes muy bien y plenamente satisfecho, alguno se mordía las orejas por su amplia sonrisa.

 Nos relajamos por un tramo bordeando el pantano y al cruzar el río Piqueras se puede decir que habíamos terminado el tercer cuarto de la ruta. Iban tan relajados los compañeros que incluso se pasaron el desvío ya que no pude indicarles pues me tuve que quedar un poco atrás para esperar a Chuchi que en este terreno volvió a sufrir, menos mal que la intención de Diego no la llevamos a cabo pues a saber lo que había dentro de esa mochila que quería utilizar y alguien seguro que hubiera cogido la sarna.


El paso del río nos dio a conocer una faceta que caracteriza a Tony pues como cordobés de postín nos demostró que es de tierra de secano y al ver el  riachuelo hizo un reúse digno de un mal caballo de salto de obstáculos, bajaba un palmo de agua y quiero recordar que este vadeo otros años llevaba mucho más caudal, en fin, contradicciones de los bikers.

ÚLTIMO CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
La parte final de la ruta nos deparaba otra subida importante y quizás las fuerzas ya no estaban como para tirar cohetes, la afrontamos con celo y desde el principio ya se vieron quienes iban a culminarla en cabeza. En el descanso intermedio en La Tornadiza alguno ya indicaba que se encontraba un poco jodidillo como es el caso de Jaba que nos comentó que las fuerzas le empezaban a abandonar lo mismo que a Ernesto al cual su cara era su mejor espejo y por no decir nada de Isra que tiraba ya menos que una escopeta de corcho. 


La intención era reagrupar de nuevo en El Sillar de Sancho Viejo pero las laboriosas abejas no nos dejaron detenernos en su territorio y no nos quedo otro remedio que tirar hasta el manantial del Arroyo de las Rameras para reponer fuerzas. Un par de picotazos, uno a Javi el de Viniegra y otro a mí fueron los regalos que nos entregaron las dueñas de las colmenas. 

Llenamos los bidones y nos hicimos la obligatoria foto de grupo para a continuación dejarnos llevar por un terreno por pista muy cómodo y que sin apenas dar pedales nos posó en el sendero que lleva hasta el puente del Arroyo de la Rameras por un empinado descenso que nuevamente nos hizo apretar los frenos con ganas para no embalarnos y del cual sería interesante que el amigo Víctor nos diera información sobre los porcentajes que sostiene.


Bueno ya nada más faltaba recorrer el Sendero de la Virgen pero en el sentido contrario al que lo hemos hecho durante todos nuestros tránsitos por este extraordinario parque natural. La verdad es que no tiene nada que ver pues al ser cuesta abajo las piedras se pasan con cierta facilidad e incluso se disfruta muchísimo con la conducción, merece mucho la pena hacerlo y como novedad se puede considerar un éxito.

EPÍLOGO.
Estábamos de nuevo en el punto de partida y lo primero que hicimos fue meter las bicicletas al coche para coger las bolsas e ir a darnos un placentero baño en nuestro particular balneario. Los colegas que no se quedaban a comer se despidieron de nosotros no sin antes tomarse una cañita excepto Igor que no quiso arriesgar lo más mínimo porque tiene que hacer méritos para ganarse el permiso para la próxima aventura.

Chuchi ya en su pueblo se tumbo muy tranquila a tomar el rico sol que para esas horas ya daba gusto su contacto, apenas le quedaban ganas de hablar aunque hay que agradecerle que siempre estuviera haciéndonos compañía.

En el balneario alguno se apaño con toallitas por su pavor al agua natural, otros dicen que se asearon suficiente y otros no quisieron ni tocarla y con las mismas se pusieron la ropa. El resto a la poza y a chapotear como locos aunque vigilando el cauce pues a Toño le cubría entero y teníamos que tener cuidado de que no le pasara nada porque además merodeaba la zona una ballena beluga y le podía haber causado algún indeseado percance.

¡Hala! y ya con la labor hecha a tomar unas cervecitas y marianitos. Advertimos al restaurante de nuestro adelanto horario y en vez de a las tres como habíamos quedado para las dos y cuarto ya estábamos a la mesa.

Qué decir de la jala, pues eso que de lujo. Dalmaú dentro de su candidez pregunto si el bistec era finito y si así era que se lo cambiaran por un solomillo que era más gordito, comimos y bebimos de maravilla y después del ágape nos despedimos en los coches no sin antes citarnos en el Dover para tomar la espuela.


Bueno chavales LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA se podía dar por concluida y tal y como dice Forest Gump es como una caja de bombones y no sabes nunca lo que te va a tocar hasta que no la haces, una pura sorpresa y unos recorridos inigualables.
Gracias por vuestra asistencia y tened en cuenta que para el año que viene ya tenemos incluso el recorrido casi definido y con un par de detalles estará más que matizado, ya sabéis que tenéis que dejaros un hueco en el calendario.
Solo me queda despedirme como diría el gran Manolo Preciado:
-¡Hasta mañana…canallas!      
   
      

  

6 comentarios:

vitinbtt dijo...

Gran cróica Pepón, se nota cuando uno pone interes en hacer algo, y ya no lo digo solo por lo escrito si no también por lo ciclado; hablaste hasta con Maldonado para el que día nos saliese con temperatura ideal, con el alcalde del pueblo para que nos dejase las duchas, incluso con uno del pueblo para que nos acompañase durante toda la ruta por si nos perdíamos, eres el puto amo.
Pensé que Andresito ya había aprendido algo de andar en bici pero el domingo descrubrí que no, del único que ha aprendido ha sido del "Campeón", nunca tiene la culpa de nada, una de las veces fue Dalmau, otra una "puta piedra", otra...., pero he de reconocer que la mayoría fueron de oidas ya que sigue siendo un PORTENTO, bueno, el único PORTENTO y prácticamente no lo ví hasta la ducha.
La verdad es que lo pasamos genial, un gran día con grandes amigos (hicimos uno nuevo, aunque no creo que nos hable nunca mas).
El año que viene prepararos que viene buena....

igor san juan dijo...

Gran ruta gran día muchas gracias Pepe eres un fenómeno canalla espero no faltar a la siguiente

EDUARDO ELIAS dijo...

Al igual que la ruta una gran crónica! Esta ruta no defrauda nunca, buen tiempo, paisajes increíbles, compañía genial, gran comida y en general un día de 10!?
Se echó de menos al "torrente de canales".
Estaba entrenando por las alturas !!!

Anónimo dijo...

Seguro que fue una gran ruta, de Pepe solo se puede esperar eso. Una pena no poder acompañaros pero otra vez será, espero.
Salud,
Barrancas.

TOÑO Pleitos dijo...

De la ruta y del lugar por el que discurrió no voy a decir nada. porque bastante ha dicho ya el que la pergeñó, en la crónica de la que es autor. Se ha alabado tanto asimismo y a la ruta que solo me queda agradecerle el trabajo y la preparación, así como el brindarnos la oportunidad de acompañarlo y descubrir esos preciosos parajes de la geografía riojana.
Ahora comprendo la dificultad del cargo de palmero oficial, hasta el propio Ricardo es incapaz de aportar algo más a la excelsa gloria del Gran Pepón.
Todo ha sido dicho ya, excepto la perturbadora vision de los tersos y brillantes glúteos de Israel surcando el rio Iregüa, cuan aleta de tiburón, y sus resoplidos de cachalote en celo al cesar su braceo y alzar su magna testa.
Por cierto Vitín, tú viniste a la ruta? No te ví. Si lo hubiera hecho te hubiera saludado, que no te quepa la menor duda.

israel ogrobis dijo...

Gran crónica Pepón y una ruta inmejorable. Sufrí lo mío para seguiros y también sufrí por la pobre perrita acompañándola en las bajadas aunque cuando pillaba subida no se acordaba de mi y me dejaba tirado, ay.