25 mayo, 2017

Santa Cecilia-Bucesta-Mirador de Cenzano (12 Ciclistas)


21 de mayo de 2017
Distancia: 72km
Desnivel acumulado: 1408mt
IBPindex: 112



Crónica por Pablo



Con la timidez con que llega el otoño tras un largo y cálido verano, el carretero común abandona paulatinamente su montura más delgada, para dar rienda suelta a una gran amiga: la BTT. Quizás por volver a los orígenes, por abandonar los agónicos entrenamientos en el asfalto y el riesgo que supone llevarlos a cabo, o probablemente con el único fin disfrutar de los recónditos parajes que nos depara nuestra tierra; sabe quién. De esta forma, nuestro sujeto en cuestión resiste los encantos de su apodada “flaca”, la cual le hace ojitos desde que cambió de compañera habitual en sus salidas, y pone a punto la que ha sido y será su más fiel montura.


            El reloj hace de las suyas y deslizándose rápidamente a través de la semana, logra detenerse el domingo, concretamente a las 8:00. Con la misma asiduidad de la que hacen gala los feligreses al acudir a la parroquia, los OR o Andanzas (Según afirme la cúpula) se reúnen en su templo habitual (La Gasolinera de Las Gaunas) para rendir cuentas a una exigente ruta, la cual narraré de la mejor forma que pueda.

            Allí acudimos doce; entre miembros y asiduos a las salidas (Siguiendo el ORden de la foto de grupo) nos encontramos: Jorge (El Discreto), Diego, José Luis (El niño), Israel, Miguel (Cuñao), Pepón, Fer (Boost-Alcalá), Vitín (El Boss), Igor, Toño (El PORTENTO), Javi (Bartolo/”Ya te digo”) y un servidor, que no tiene mote fijo.


 Quien dio el pistoletazo de salida, llegando el último como es habitual, fue Fer Alc… Fui yo. Y tras dejar pasar los pocos segundos que quedaban para completar los cinco minutos de cortesía, nos subimos a nuestras monturas; momento en el cual pusimos rumbo a Alberite por el camino viejo. Durante el corto trayecto que supone llegar a Alberite, Vitín hizo hincapié en que llenásemos los bidones, pues no podríamos disponer de agua prácticamente hasta el retorno a Ribafrecha. Así pues, aproveché para llenar el mío que estaba completamente vacío debido a las prisas por haber disfrutado de unos minutos más de sueño.

            Ascendimos por la carretera principal de Alberite para dejar atrás el valle del Iregua y coger un camino a mano izquierda que nos llevaría a Ribafrecha, camino pestoso que pronto (y menos mal) llegó a su fin. El ritmo era bastante bueno, lo que hizo que tomásemos la carretera que lleva hacia Ventas Blancas a gran velocidad. Ya en la segunda paellera, una subida empinada y con el firme suelto nos recibió con los brazos abiertos para subir el pulso y hacer que bajásemos el ritmo; incluso alguno la afronta protagonizando una patineta (según afirmaron las malas lenguas). La ruta será dura y eso fue solo un aviso. Tras pasar ese atajo, continuamos por la carretera durante unos pocos metros hasta toparnos con un desvío a mano derecha, camino en el cual aprovechamos para  hacer la foto de grupo y despedirnos de Pepón, que tenía que abandonar la salida resultado de sus quehaceres; y el que nos condujo a una ascensión galardonada con el CMP 2017 (Cuesta Más Pestosa). 


En este corto espacio hasta llegar a esa subida, emergió de la nada el polémico tema de las transmisiones. Que si Shimano, si Sunrace, tiptronic, embrague electromagnético... Cuentan las malas lenguas que determinada marca, detuvo su producción para obsequiar a nuestro querido D. Igor Sanjuan con el primerísimo ejemplar del nuevo modelo de cassette .
            La ascensión es continua, con una pendiente entre el 12-14%. El camino transitado, ancho, cómodo y pestoso. El sol empezó a calentar a pesar de que la temperatura se mantenía en 11,5ºC. El pulso subía y en sintonía la pendiente también, hasta llegar al desvío del camino de Hoya Honda, lugar donde aprovechamos para reagrupar.

 Ya en este punto y el grupo al completo, avanzamos dirección Bucesta por un camino cómodo que va rodeando Peña Torno por su cara Este. Poco a poco fuimos ganando altitud. El paisaje se transformó y esta vez se tornaba de tal forma que nos enamoró, al menos a mí; volviendo a hacerme sentir cuán grande es este deporte. La montaña, consciente de que 12 miembros de Andanzas la están intentando conquistar, se rindió ante nosotros para permitirnos continuar en nuestra pequeña aventura dominical. Porque, sí, la montaña no es conquistada, se deja conquistar; algo que he aprendido de nuestro gran Portento, que textualmente lo afirmó hará un año con las siguientes palabras: Lograr culminarla y sentir, no sensación de victoria sobre ella, sino orgullo de que te haya permitido conquistarla, para mí son sensaciones que no tienen precio.” La sensación de sincronía y simbiosis con la montaña, sobrepasaba la habitual.

            Seguimos avanzando y de improviso nos topamos con una fuente, donde pudimos rellenar los bidones que llevábamos casi vacíos. Aprovechamos para reagrupar de nuevo y continuamos dirección Sur hacia Bucesta. Una vez allí, el fantasma de George ORwell apareció de improviso en el escenario de su inspiración, donde creó su conocida obra “Rebelión en la Granja”; por lo que advertidos de nuestra presencia, salieron despavoridos los caballos habitantes del pueblo. 


Atravesamos el pueblo y comenzó de nuevo la agonía. Tras rodar un par de kilómetros a ritmo constante y plato grande, se produjo un fenómeno de lo más particular. A medida que el cuestón se iba acercando, la mano izquierda se deslizaba suavemente sobre las manetas de cambio, advirtiéndome quizás de que lo que venía a continuación no era un tramo sencillo. Empezamos así lo que pudo ser la cuesta del día. Casi tres kilómetros con pendientes del 19-20% en su tramo inicial, continuando con un breve descanso y finalizando con otro rampón al 18%. Una vez más, la montaña nos desafió, se rindió y se dejó conquistar. Debo rendir méritos a nuestro compañero Israel, pues mentiría si dijese que no me acordé de él en este tramo. A pesar de que siempre afirma: “tengo dos días buenos y lo demás nada”, completó la ascensión y la ruta con éxito. La cuesta terminó en una pradera, donde reagrupamos y aprovechamos para comer algo. Una vez hecha la paradita de rigor, comenzamos a descender rápidamente estableciendo el retorno a casa.


            Sin embargo, la fiesta no terminó aquí. Tras un disfrutado descenso por pista, nos topamos de improviso con otra broma, y esta volvía a ser de mal gusto. De nuevo a sufrir, digo… a subir. Una vez dominamos este último repecho, ahora sí, descendemos a gran velocidad surfeando la cuesta de la sal y fijando Ribafrecha como objetivo. Mientras tanto, no puedo obviar el hecho de que por un momento fuimos montaña. El sentirse perteneciente y compenetrado con algo tan grande como es la naturaleza hace que olvides que  el ciclismo sea un deporte, ampliándolo a una forma de vida; nuestra forma de vida.

            Ya en el pueblo y tras despedirnos de otro gran momento brindado por la BTT, rellenamos los bidones y pusimos rumbo a Logroño, significando el fin de nuestra aventura dominguera. No hubo nada digno que contar en el transcurso de este breve trayecto, hasta el desvío hacia el Más que Migas, donde nos despedimos de los que fueron a almorzar y concluimos así otra gran ruta. Gracias a todos por otro gran domingo.

Pd: Me veo en la obligación hacer mención a “los soplaos” de este año, que con su gran constancia han conseguido afrontar una prueba de tal calibre con creces. ¡Enhorabuena chavales!
               


                

5 comentarios:

vitinbtt dijo...

Muy bien Pablo, muy buena crónica, sigue así que enseguida te unes al privilegiado grupo de los "buenos escritores".
Yo no me di cuenta de la "patineta" que dices pero me puedo imaginar quien fue; muy habilidoso no es que sea pero el "chaval" le pone mucho interes.
Menos mal que a Fer la bici se han dejado para unos días que si no este nos revienta, encima dice que con esa rígida baja igual que con su doble ya los veo poniendo a los "capos" en fila india...
Otro domingo en el paraiso....

israel ogrobis dijo...

Muy buena crónica Pablo.
Y muchas gracias por bajar a buscarme en cada cuestón.
Aunque lo de volver a subir a mi lado con el plato grande, de pie en la bici y silbando…

Anónimo dijo...

Bien Pablo, muy bien. Estupenda crónica. Mira a ver si vendes la flaca, que ya te vale.
Salud,
Barrancas.
Barrancas

TOÑO Pleitos dijo...

Excelente crónica Pablo!!! Ya tenemos, además de un futuro campeón de la btt, al digno sucesor de Fervantes. Tanto Pablo como Fernando comparten una especial sensibilidad y un elevado lirismo que se acentúa con lo enjuto de sus cuerpos. Ambos parecen vivir del aire lo que les proyecta por encima de lo que el resto de los mortales podemos percibir. Eso sí, comer, comen como limas.
Me ha emocionado que me cites. Ya era hora que alguien me reconociera por alguna virtud y no solo me jalease por mis patinetas o me echara en cara mi corta estatura (como sí yo tuviera la culpa). Gracias Pablito.
Gran ruta y estupenda compañia.
PD. Lo de Bucesta parecía el Arca de Noé; no he visto cosa igual, que tráfico de caballos, potros, vacas, terneras y algún toro (y no lo digo por Vitín)

Fer Alcalá dijo...

excelente crónica Pablo. Toño, Isra (su última crónica lo capacita para entrar en el club de la comedia)y un servidor, nos tendremos que esmerar para que en el campo literario no nos ganes, ya que en el de dar pedales no tenemos nada que hacer, sobre todo Toño e Isra, que ya su carrera deportiva está en evidente declive.
Me alegro comprobar que tú también sufrías en las cuestas, pues yo, pese a llevar unos cuantos kilos menos de bicicleta que lo habitual, tenia que sufrir un montón para tenerte cerca. Toño, se esforzó más que nunca sintiendo mi aliento en su nuca y en varias ocasiones decliné pasarle para no amargarle la ruta. También he declinado la proposición de Hogar Ciclos de cambiarme la bici a "pelo" por la mía. Esta decisión la tomo para no romper el frágil equilibrio de posiciones y sensibilidades que hay en este maravilloso grupo. Además me he dado cuenta, que ir delante, lleves la bici que lleves, cansa mucho, hace mucho aire y siempre está algún gallito dando caña.
Hasta la próxima amigos.

Fer Alcalá