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03 abril, 2013

Castillo de Viguera (8 Ciclistas)


VIERNES SANTO
29 de marzo de 2013
Distancia: 51km
Desnivel acumulado:  540mt
IBPindex: 49
Crónica por Luis “Multacar”.
Mini crónica de mini ruta: Senda boñiga.


Te pongo el primero porque has sido el primero en llegar. Impuntual, pero “in time” que dirían los ingleses…
Ya dice el refrán que días de mucho, vísperas de poco. O algo así. En cualquier caso también podríamos aplicar el de  “más cagan 100 bueyes que una golondrina”.

La mañana era perfecta, fresquita, pero sin frio. Sol y nubes. Sin viento. Tal vez sea la Semana Santa, que nos deja un poco meditabundos, pero el caso es que cuando nos reunimos, puntuales a las 8 en la gasolinera de Las Gaunas, no hay ni gritos de Pepón ni vaciladas, ni nada de nada. Estábamos sosos. Buenos días ¿cómo estás? ¿y la familia? Bien, gracias.

Sin más salimos hacia nuestra primera estación: Viguera. Tranquis, sin prisa, 20-21 km./hora. Unos cansados por el paseo de ayer y otros pensando en el de mañana. No tira ni Santi. Aprovecho que el ritmo me permite hablar para asesorarme sobre pastillas de freno, salpicadero…

La subida de la última cuesta hasta Viguera cada uno la hace a su ritmo. No sé quién gana (siempre es carrera) ya que no estaba en los puestos de cabeza. Reunión, foto de grupo y “jalufando” a la Vía Romana. Despedimos a Pepón comiéndose un plátano (pero de pie, je, je). Éste ha sido el tramo más duro de la jornada, con cuestas largas y empinadas, desniveles del 20%. Difíciles por la cantidad de piedra suelta, que no te permiten ni una pedalada en falso, peleando con la rueda, casi lisa, para que no patine en el barro. Se han superadas con creces y disfrutando.

Cuando cumbreamos en lugar de seguir la vía nos volvemos hacia Viguera. Ahí empieza lo bueno del día. El Sagaz de Santi nos arrastra a buscar una senda nueva para bajar. Nos hemos metido hasta la rodilla en lo que pensábamos que era barro. Diego ha metido la rueda hasta el garganchón y casi sale por las orejas. Has tenido mucha suerte, moreno, porque no era barro en donde hubieses caído. Era mierda, de vaca, pero mierda.

Disfrutando de la mierda de las vacas hemos llegado de nuevo a Viguera, con la boca bien cerrada para no comernos la que saltaba de las ruedas. Nos hemos encontrado con una estampida de vacas, tipo “far west”. Hemos llegado incluso a parar las bicis porque pensábamos que nos embestían.

Y así, charlando y charlando hemos llegado a Logroño. ¡Cómo torcía el morro David al pasar por delante del restaurante los Molinos! Se ha quedado mirándolo como las vacas al tren.
Algunos afortunados se han ido a tomar unas cañas y otros a cumplir con la familia.
Y eso es todo, amigos.

FOTOS AQUÍ:

1 comentario:

vitinbtt dijo...

Ñuis, es que te pones a salir el día que tenemos que descansar y tu deseando hacer la Via Romana, si es que....