Con un 95% de probabilidades de lluvia, nos encontramos, esta vez, frente a las bodegas Franco Españolas, con la intención de realizar nuestra marcha hacia el León Dormido.
Pero, si es David, el que ha votado al 1B, con una Trek nueva, ¿estará relacionado esto con las recientes votaciones, sobre nuestra equipación?, sospechoso el asunto.
Comenzamos la andadura por detrás del monte El Corvo, con una rotunda negación por parte de Fernando, según él, por ahí no se puede ir ya que estará lleno de barro, bueno menos mal que no es así.
Aquí en Yécora se decide, con un solo voto en contra, el regreso a Logroño, foto de grupo y hacia Oyón, al principio todo nevado, y según bajamos de cota de altura, va haciendo mejor tiempo, tanto es así que parece que lo que hemos pasado es un sueño.
Como buena ruta dominguera de los OR, esta historia empieza a las 8:00 en la gasolinera de las Gaunas donde, a mi llegada, Javi me recibe con un "¿no tendrás papel, verdad?". No, no es que le haga bueno el refrán de "a la vejez, viruelas", es que el buen hombre se cagaba. Después de esta escatológica bienvenida, el grupo enfila el camino a Alberite donde, ni por asomo, nos imaginábamos la encerrona que nos tenía preparada la naturaleza más adelante.
Como decía, los kilómetros iban cayendo a nuestro paso entre las vaciladas de Winnie a mí, yo a Winnie, éste al Capitán Araña, Pepón a todo dios,... y, sin darnos cuenta, nos presentamos en Alberite. Un poquito antes de llegar, Winnie le propone al Boss que haga la crónica Javi, pues ayer fue su cumpleaños, y el de mi suegra, por cierto. Pero, como por lo visto mi suegra no podía hacer la crónica, y Javi se iba a quedar sin papel antes de siquiera comenzarla, me tocó a mí.
Subimos la cuesta de Vivanco y nos metemos en un camino donde ya se empezaba a mascar la tragedia. "Como haya hielo, yo me bajo, como haya hielo, yo me bajo" repetía insistentemente Fernando. Tampoco están tan mal el firme, hombre. Seguimos todos montados hacia Clavijo, donde cada vez se empieza a ver más y más nieve, pero sin rastro del hielo. La nieve hace que, en cuanto pongas el pie en el suelo, se emboce totalmente la cala y cueste horrores engancharla de nuevo al pedal. Así que, lo que es una subida dura se convierte en una subida bastante, bastante cabrona.
Conseguimos llegar a Clavijo donde las calles estaban totalmente heladas y decidimos asomarnos a la senda del monasterio. La subida hasta la misma, aunque con hielo, no fue demasiado problemática, pues mientras pedaleábamos la rueda traccionaba. Sin embargo, tras comprobar que podía ser menos sangriento cortarnos las venas que bajar al Monasterio, la bajada la hicimos despacio. Pero cuando digo despacio quiero decir D E E E E S P A A A A A C I I I O O O. Tras una miniasamblea donde se debatió por dónde ir, se decide tomar la vía verdehasta la Unión. Aquí decido que ya es hora de estrenar mi nuevo juguete, una mini cámara que se pega al casco con un velcro. Sin embargo, el estreno no ha sido demasiado afortunado pues, aunque la imagen se vea bastante bien, llevaba la cámara demasiado inclinada y estuvo grabando todo el rato un máximo de 4 metros delante mío. Como no hay mal que por bien no venga, al menos he aprendido cómo la tengo que llevar en la siguiente salida.
La bajada por el camino fue mucho mejor que el paseo por Clavijo. Aunque Diego, al intentar adelantarme por la derecha, pisó demasiada nieve y protagonizó la primera caída del día. Sin más percances llegamos a la Unión y, aquí, las calles estaban tan heladas o más que en Clavijo.
Juan se dio una hostia como un pan al derraparle la rueda delantera. Fernando, por fin se bajó de la bici, ¡¡¡y por poco no se vuelve a montar, el tío!!! Javi se dio una hostia con acrobacia incluida. La pena es que no le pude grabar por lo que comento más arriba así que, Javi, otro día a repetirla.
Bueno, todos no, un irreductible grupo de ORs decidió tirarse a campo a través. Y les fue bastante bien, por cierto.Después de esperar a que Fernando sopesara la cantidad de hielo para volverse a montar, nos dirigimos todos a Alberite y, de aquí, hasta el punto de salida a un ritmo bastante relajado. Más que nada para que se nos quitara el miedo del cuerpo.
Hoy no es un domingo cualquiera, efectivamente, miro a la ventana y veo nada, normal es de noche, bueno lo que quiero decir es: ¡Por fin un domingo que no llueve!
Para celebrarlo nos reunimos 19 bicicleteros más uno, que se unirá más adelante, y es que hay que madrugar un poco más.
Cuando llegamos a la casa rural de Daroca nos reunimos para sacarnos la foto de grupo, ¿todos?, parece que no, pues Marcelo aparece al fondo con los pantalones bajados, una indisposición le aleja de su aparición en la gran foto.
Camino nuevo y como el rayo a Logroño, a las 12:00 aproximadamente llegamos a Logroño, formando varios grupos, véase luchadores, inconformistas, conformistas y pasantes, ¿perdedores?, perdedores nunca, y es que es una gran hazaña madrugar un Domingo para castigarnos de esta manera, eso sí en muy buena compañía.
Una muy buena ruta, 50 Kmts, con buenos repechos y bajadas entretenidas, por cierto esta ruta hay que repetirla, pero en seco, ¿Vale?
Que voy a decir, te levantas y lo primero que haces es salir al balcón o asomarte a la ventana para ver si llueve, bueno, esto los que se han puesto el despertador, que muchos después de ver llover el día anterior ni tan siquiera lo han colocado en la mesilla; aún sin estar lloviendo, algunos se vuelven a meter a la cama, que si el barro, que si el frío, que si va a llover y no se equivocan en absolutamente nada; aún con todo, otros 5 han pensado lo mismo que yo “ya que me he levantado voy a ver si algún otro.. &$¬*{^^.. está allí” y como siempre, nunca estas solo.
Después de llevarme una agradable sorpresa al ver a ….. ¡MARIANO! (no tiene otro día mejor para empezar a salir este año…) en el punto de salida, decidimos hacer la primera parte de la ruta como habíamos planeado y sobre la marcha veremos lo que nos va saliendo. Ha debido llover mucho durante la noche porque el camino viejo de Alberite y la carretera hasta Lardero están empapadas pero la suerte nos acompaña, de momento no cae ni una gota.
En el camino de los judíos se hacen dos grupos, por llamarlos de alguna manera, tres por delante Sergio, Santi y Jero y tres por detrás Mariano, Javi y yo (es que todavía no había dicho quienes habíamos salido); la idea era ir a Entrena y después a Medrano pero se cambia sobre la marchay vamos primero a Navarrete, en este punto nos volvemos a juntar los 6 y avanzamos hacia Medrano por un camino con muchos charcos y bastante “chocolate”, nos empiezan a caer unas gotas que poco a poco y antes de llegar a Medrano se van convirtiendo en una lluvia de verdad. Mientras esperamos a que Javi “capitán A.” busque un buzón para echar una carta, nos vamos poniendo los chubasqueros y decidimos volvernos hacia Logroño por Entrena; ha parado de llover y como ya estamos manchados y mojados pensamos que para que volver tan pronto, así que en Entrena pillamos el camino de “la cuesta del pollo” y nos dirigimos hacia “la cuesta de las vacas”.
En vez de bajar hacia el velódromo pensamos que sería divertido y diferente hacer la senda de Tate al revés y así lo hacemos; cuando estamos llegando a Nalda:
Santi: “¿Por qué no hacemos un Clavijo?”
Los demás: ¿”Que dices?”, “Yo tengo prisa”, “Se vaa hacer tarde”, “¿Estas loco?”…
Santi: “¿Y si vamos al mirador de Viguera?”
Los demás: ““
Santi: “Venga, que vamos despacio…”
Al fin convence a Jero y en el último momento a Sergio que después de haberse venido con nosotros hacia Logroño se da la vuelta y se va con ellos; nosotros seguimos nuestro camino a buen ritmo pasando por Albelda y Alberite llegando a Logroño con el tiempo justo para acudir a una cita que tenía concertada…
A Jero, como de costumbre, le tendrían que quitar el barro de la espalda con una espátula, Santi, al que todo se le hace poco y que siempre va despacio, Javi “Capitán A.” en vez de un amor en cada puerto, un buzón en cada pueblo, Mariano ¡”como andas Mariano, como andas”!, Sergio ¡¡¡¡NO PINCHÓ!!!!Y que voy a decir de mí, como de costumbre, la bici hacia ruidos, no me cambiaba bien, no me frenaba el delantero y el bidón iba con tropiezos.
Los de Viguera se “cascaron” al menos 70kilómetros y según me comentó Sergio, “despacito”.
A ver si algún domingo de estos deja de llover y podemos hacer una ruta normal y corriente.