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06 julio, 2017

El Toro-Leon Dormido-Aerogeneradore-Senda Labraza (16 Ciclistas)


2 de julio de 2017
Distancia: 78km
Desnivel acumulado: 1999mt
IBPindex: 172




UN PALO!!!, UN PALO!!!
(Una bomba!!!, una bomba!!!)

UN PORTENTOSO RELATO DE TOÑO PLEITOS


16 CICLISTAS
(El Visir, Igorcito “Calamidad”, Barrancas, Miguel “Cuñao”, Pepón, Edu “Ayuntamiento”, El Linterna, Diego, Luis Multacar, Pablo Motos, David RBR, Israel “Compex”, Jorgito,  Pumpkin Edu, Papa Roberto y Toño Pleitos).


PREFACIO
2 de julio, 07 am, 11 grados centígrados, viento desapacible, amenaza de lluvia, cielos oscuros, grises y negruzcos.
Un ciclista avanza medio dormido por Avenida de Madrid. Lo primero que llama la atención al verle es su extraordinaria estatura, todo un gigante.

Ese ciclista realiza su rutina de los domingos de forma totalmente mecánica y más, en un día como el presente, en el que apenas ha podido dormir unas horas. Se desveló al acostarse y tuvo que contar, como es su costumbre, lechazos para conciliar el sueño. Y contó muchos lechazos, muchos. Perdió la cuenta a partir del mil doscientos treinta y tres.
Llega a Las Gaunas, en sus ojos todavía hinchados del poco dormir se dibuja la sorpresa al no ver al habitual grupo de ciclistas, compañeros de su rutas domingueras. La sorpresa inicial deja paso a un rictus de horrorizada comprensión, la quedada era en las Franco Españolas!!!
Súbitamente cuando se disponía a realizar una mini contrarreloj, le cierra el paso un coche de la Policía Nacional; le esposan y le confiscan la bicicleta por infracción de la normativa sobre la altura de gálibo permitida en gasolineras.
En comisaria, el inspector Bermúdez le permite hacer una llamada. El gigante piensa, ¿a quién llamo? Tengo que elegir bien. Ya está!!!. “Quiero hablar con Pleitos, Toño Pleitos.”
Bermúdez no pudo ocultar su desagrado; “ese enano cabrón!!!”, se le escapó musitando entre dientes.

LA RUTA
Entretanto, ajenos a la odisea de Álvaro, nos dimos cita al otro lado del Ebro catorce esforzados ciclistas dormidos y ateridos de frio que, no obstante, aguardábamos expectantes lo que los paridores de la salida de hoy; Víctor y Ricardo nos habían vendido como un “espectacular rutón”.

Hay que señalar que la asistencia hubiera sido mucho más nutrida si hubiéramos podido contar con la lesionada Anita (en su última fase de recuperación), el solícito Alcalá que se quedó cumpliendo con sus deberes para con sus mayores y la representación institucional de Ordanzas en el World Pride LGTB de Madrid, que participó en el desfile con su carroza denominada COCOGUAGUA y cuyos “ilustres miembros” disfrazados de gallinitas fueron: Saúl, Oli, Santi, Murri, Jero, El Niño y, como vedette del grupo, Sipote Capilla (que nombres tan cuquis!!!).



Cuando íbamos a salir, se presentó la nunca suficientemente bien ponderada esposa de Igor San Juan, a quien esta arrastraba tirándole de su oreja derecha y nos rogó que nos lo lleváramos por unas horas. Negociamos la tarifa y nos lo llevamos haciendo así nuestra primera buena labor del día.
Partimos hacia el Puerto del Toro por los caminos agrícolas de la vecina Álava, tan encantadores ellos!!!, con sus subibajas continuos y sus paredes asfaltadas de porcentajes imposibles para el goce la nutrida representación de los carreterORs del grupo.

Así, a buen ritmo llegamos, después de culminar un cuestón del 15, a Lanciego, donde Ricardo, en su papel de lugarteniente, nos informa que debemos cargar los bidones ya no habrá agua hasta bien pasado el Toro.


En esas estábamos cuando Toño Pleitos recibió una llamada:
Que raro, el número de comisaria. Si hoy no tengo guardia” pensó.
- A ver, letrado, soy Alvarito “El chiquitín”, me ha detenido la Policía Nacional por superar la altura de gálibo.
- No digas tonterías, pásame al encargado de la investigación, anda!!
- Bermúdez, al aparato
- Coño, Bermúdez!!! Tenías que ser tú… No sabes que las normas de gálibo vienen referidas a vehículos y nunca a personas. Y la tija de mi cliente aunque roza la altura permitida nunca la supera. Os voy a meter un puro que os vais a enterar!!!
- Glub! Tiene Ud. razón señor Letrado. Cómo podíamos reparar este malentendido?
- Vamos a ver… déjeme que piense… Para empezar, como estamos en Lanciego, monta al detenido y a su descomunal tija en un coche patrulla y tráenoslos echando leches al Villar de Álava, allí os esperamos y para terminar… ya tendremos usted y yo una conversación!!!”
De este modo, 10 minutos después recuperamos al pobre Álvaro que, entre hipos y sollozos, abrazó al enano cabrón de Toño Pleitos mientras le juraba gratitud eterna por su liberación.
Partimos del Villar por la carretera y al poco rato nos desviamos a la derecha para ir hacia “La Hechicera”, un dolmen megalítico que dejamos a la izquierda y que no tuvimos tiempo de pararnos a contemplar. Bastante tiempo habíamos perdido ya con el arandino.
El camino ya no deja de ascender hasta que El Visir, en una granja y antes de comenzar una cuesta asfaltada, nos ordena parar para comer y lo que proceda antes de comenzar la ascensión “premium” de la jornada; El Puerto del Toro.

Hay que hacer constar que, últimamente, en este grupo se han producido dos extraños fenómenos; la proliferación de rutas al revés y la implantación de la media de caña larga. De ambos fenómenos tenemos una muestra en esta salida; subimos El Toro por donde solíamos bajarlo y la media larga ya es tendencia.

La subida del Toro es larga (5 o 6 kilómetros), dura y asfixiante con tramos que nunca bajan de 7% y que llegan al 16% y para postre la sendita que habitualmente realizamos de bajada con pasos difíciles, piedras abundantes y las piernas ya muy castigadas.

Muestra de su dureza es lo contento que acabó Alvarito al terminar la senda:


Si la subida del Toro era premium, la bajada por la senda que algunos ya descubrieron en la marcha de Oyón es un auténtico regalo para todo amante de la btt.
Una senda limpia, de varios kilómetros de longitud, con solo unos pocos pasos complicados, que discurre entre abundante vegetación y que te permite bajar con alegría, vamos una gozada.

En el primer de los pasos complicados, veo a Víctor desmontado de la bici. ¿Caída? Pienso para mí y me contesto, yo solo; No, no puede ser. Con esa cara no puede haberse caído.
Esa cara…, era como si me mirara un hijo de Vitín de 5 años de edad, esa expresión de asombro y felicidad, ese brillo en la mirada, todos sus desagradables rasgos habituales habían desparecido y mostraban a alguien rebosante de inocencia y bondad, como un niño la mañana de Reyes.
-        “Una bomba!!! Mira que bomba me encontrado en esas piedras!!! Que de puta madre!!! Venga tira tú, ya os cogeré”.

Será fácil comprender, para todos los que lo conocéis lo extraordinario, de su comportamiento; bajaba Víctor esa senda maravillosa solo precedido por Diego, es decir, podía bajar a lo que le diera que nadie le iba a entorpecer y, sin embargo, cede el paso a su odiado y vilipendiado Triple P; Pleitos, Portento y Patinetas. Inconcebible.
Pero, ¡¡¡Oh sorpresa!!! Cuando llego a donde se había detenido Diego a esperarnos, lo primero que me dice es: “No te habrás encontrado una bomba? Creo que la he perdido en la bajada…”
Aquí, en el whatsapp, hubiera insertado una cara de asombro seguida de otras de carcajadas con abundante lágrima.

A partir de ese momento al Visir se le vio más cenizo aunque persistía tanto en él como en Ricardo la mirada orgullosa de un padre ante la ruta que habían pergeñado.
La senda nos dejaba otra vez en el camino por el que habíamos ascendido y tras volver a ascender por unos metros giramos a la derecha e iniciamos una especie de cordal por la falda sur de Sierra Cantabria que nos iba a llevar hasta Meano.

Aquí el terreno siguió fiel a su idiosincrasia; subidas sufrientes mordidas por el sol que había empezado a brillar con fuerza, caminos descarnados y, bajadas cortas y traicioneras con abundantes roderas y que no te permitían recuperar las piernas doloridas, parajes maravillosos surgidos tras una curva; bosques de hayas, húmedos y fragantes. En fin, todo un popurrí de terrenos y sensaciones.

Así continuamos durante unos cuantos kilómetros durante los cuales Roberto (a quien su hijo Jorge conoce como “el suegro de Irene”) estuvo realizando su particular Experimento de Paulov, con Jorge “el novio de Irene “ y Pablo. Así, pudimos comprobar que bastaba con que cualquiera de los dos pipiolos oyera el leve sonido de bajar un piñón para que ambos, al unísono, esprintaran como locos  durante unos cien metros.
Llegados a Meano, Luis dijo; “Si esto es Meano, Meabro. Vamos que me piro, antes de convertirme en calabaza.” En ese momento, Eduardo –nuestra particular calabaza- reaccionó y se fue con Luis. Así pues Cenicienta y su carroza abandonaron la expedición.


Por su parte, Ricardo decidió que se ahorraba la vuelta al León y que nos encontraba en los aerogeneradores y Miguel (cuyo cuñaooo Trancas le había encomendado el cuidado Barrancas en su ausencia) lo escoltó, gustosamente, para  que no sufriera algún percance.

Eduardo Ayuntamiento, quizás envidioso de la regresión a la niñez de Vitín, intentó en varias ocasiones, sin éxito alguno, tirarse por un tobogán pues su desarrollado culo de funcionario rozaba con las protecciones laterales y sin el lubricante del 3% allí no se movía ni Dios.

Partimos de Meano, tras repostar agua y comer algo rapidito, para volver a ascender hasta llegar al paso por carretera del Puerto de la Aldea y después adentrarnos por una senda que nace a la izquierda de la carretera y realizar la llamada vuelta al León y la senda de los cazadores que nos deja al pie de los aerogeneradores.

Después de subir el cuestón asfaltado recogemos a Richie y a Miguel (no sin antes que nuestro particular Maestro Mecánico reparara un pinchazo en la burra del primero) y unos metros después tirarnos a la derecha por una pradera que ya ascendimos una vez (http://andanzasenbtt.blogspot.com.es/2016/08/inedito-aerogeneradores-y-vuelta-nueva.html).


Al pie de dicha bajada, justo enfrente del camino comenzamos una senda nueva descubierta por El Visir, muy chula, más descarnada, lenta y polvorienta que la del Toro, pero con su particular encanto. No tiene dificultades reseñables salvo una bajadita, de las de asomarse al balcón, que hicimos a pie, salvo Diego, con su particular maestría, Pepón -que va adquiriendo nuevamente, después de su convalecencia, su poderosa pedalada- con su característica sobriedad y Jorge y Álvaro, con mucha suerte, pues ambos la bajaron sin poder calar un pie y libraron de chiripa.

Después salimos a caminos que nos conducen como habitualmente a Viana, camino de Santiago, cuesta del cementerio, pinta a precio de oro en el Julio y para casa, después de 7 horitas de ruta.
La ruta para los que no la hayáis hecho es un rutón en toda regla, no nos engañaban Víctor y Ricardo. Tiene de todo; kilometraje, dureza, pasos técnicos, bajadas preciosas, paisajes espectaculares y, sobre todo, dolor de piernas. En resumen, una gozada que no os debéis perder la próxima ocasión en que se programe.


EPÍLOGO
Seguro que os habéis percatado del espectacular salto de calidad que ha dado Israel desde la Euskobike.

Como andaba yo con la mosca detrás de la oreja, le encomendé al inspector Bermúdez (como favor para olvidarme de su nefasta actuación con el Linterna) que le hiciera una investigación en toda regla para comprobar si había algo oscuro en su progresión. Este es el informe resultado de sus pesquisas:
“El sujeto, a consecuencia de un grave problema de adicción a los aparatos electrónicos y en especial al móvil, está siendo sometido a tratamiento ambulatorio por el Doctor J. Eugene Montcalvi.
El tratamiento consiste en la aplicación de electroshocks en días alternos mediante un aparato situado en el despacho de una empresa gráfica en la localidad de Oyón en la que, el sujeto investigado, desempeña su actividad laboral.
El sujeto, de forma ladina, ha conseguido soslayar las medidas de vigilancia del Doctor J. Eugene Montcalvi y, con gran habilidad técnica ha conseguido transformar los electrodos del aparato de electroshock, en un electro estimulador muscular (al estilo de los que existen en el mercado, como los de la marca Compex) que se aplica compulsivamente en (casi todas) las partes de su cuerpo.
El resultado ha sido una mejora exponencial de su forma física, pérdida abundante de pelo (en la cabeza), déficit de atención y mirada perdida.
Fdo. Inspector Bermúdez.”
Eso es todo amigos…




6 comentarios:

vitinbtt dijo...

Señor letrado, como siempre, da gusto leer sus crónicas, tiene don para la palabra, también para la patineta, incluso para ir empujando la bici, por eso le dicen el PORTENTO (no hay nada mas que uno)
La foto de David la he tenido que meter con calzador, nombras a todos los que salimos excepto a el, me has hecho hasta dudar de que hubiese salido ¿tienes órdenes de no hablar del señor mayor? ahí lo dejo.
Menudos "pipiolos" vinieron a hacer la ruta, ese es el futuro y el presente de nuestro MTB, que grandes son.
Otra mañana mas descubriendo sendas y caminos muy poco transitados, disfrutando de nuestro deporte favorito en muy buena compañía y van.....

Anónimo dijo...

Querido letrado,es una gozada leer tus crónicas. Gran ruta, como dices. Una gozada de día. Que bien lo pasamos.
Salud,
Barrancas

EDUARDO ELIAS dijo...

Enano cabròn! , que bien te cae ese mote.
Y a tu discípulo Monasterio lo voy a crujir ! La foto de pumkine Edu me la hizo ayer el mamon De Diego!!
No debería de valer ! No has comentado nada, (claro vas en las nubes) de la caída de Jorge haciendo una pirueta mientras intentaba subir el toro. Por atrás todo se ve de otro color !!!
Rutón del 10! Gracias a los sierras Vitin y Richardo!

Pablo García dijo...

Si bien es un honor poder disfrutar de las rutas organizadas por los jefes de la banda, revivirlas de tal forma que te teletransportan leyendo crónicas de gran calibre, no tiene precio. Como dice Vitín: "PORTENTO (con mayúsculas) no hay nada más que uno", y una vez más lo acabas de demostrar. Con esta crónica, que es prácticamente una obra de arte, los que intentamos disfrutar y mejorar practicando la escritura deberíamos tomar nota y tener como referencia la maestría de un singular miembro ORdanzas. Me quito el sombrero.

Pablo.

israel ogrobis dijo...

Magnífica crónica Toño a la altura del rutón que nos ofrecieron Vitín y Ricardo. Me lo pasé pipa.
Pese a tu magistral relato solo decir que el secreto de mi actual mejoría, que ya veremos si cuaja o vuelvo al hoyo como siempre, se debe solamente a seguir el duro entrenamiento, sobrios consejos y elocuentes silencios de nuestro compañero FerMudo.
Saludos.


Luis Martínez dijo...

Me embarga una emoción indescriptible al rememorar el paseo del domingo de mano de la gran crónica de nuestro letrado. A pesar de haberla recortado un poco, disfruté como un "enano cabrón".
Mención especial al arduo trabajo de investigación de nuestros zapadores, que sin ellos no podríamos disfrutar tanto como lo hacemos cada domingo.
Toño, en honor a tu gran crónica te he preparado un emparedado especial para mañana.